El fútbol debería ser un deporte

Domingo 15 de abril de 2018
Esta semana que pasó jugaron el Barcelona y el Real Madrid por la Champions League europea. El martes los catalanes perdieron 3 a 0 contra la Roma y se despidieron de la competencia: una vez más no llegan a las semifinales y una vez más sin los goles de Messi. Habían ganado en Barcelona por 4 a 1, por lo que el partido parecía un paseo: solo había que ganar, empatar o perder por menos de dos goles de diferencia, o tres, pero con un golcito de visitante. No ocurrió: el 3 a 0 le alcanzó justo a la Roma para dejarlos en el camino contra todas la expectativas, gracias al gol de visitante en el Camp Nou.
El miércoles jugó el Real Madrid contra la Juventus, esta vez en el Bernabéu, su propio estadio. Había ganado el partido de ida como visitante en Turín por 3 a 0. También el Madrid lo tenía bastante fácil, con el agregado a favor de ser locales. En el minuto 93 del partido (tres de descuento) ganaba la Juve por 3 a 0, es decir que iban a tiempo suplementario y quizá a la lotería de los penales. Era otro caso de remontada histórica que podía dejar al Madrid también afuera de la copa europea (la ganó en 2016 y 2017 y en otras diez ocasiones). El fracaso sería todavía más grave que el de su archienemigo catalán.
Fue entonces cuando el referí le dio el penalti al Real Madrid y echó por protestar a Gianluigi Buffon, el histórico arquero de la Juventus. El final fue un asco: gol de penal de Cristiano Ronaldo contra un arquero destemplado y festejo obsceno del robo a mano armada. Ronaldo perdió ese día toda su compostura y borró de un plumazo el gol de chilena del partido de ida en Turín. Ya no me gusta ese gol ni me gusta llamarlo CR7, y no porque no haya sido bueno sino porque mostró que no tiene el mínimo de vergüenza y menos todavía de espíritu deportivo.
No importa ahora –tampoco importó el miércoles– si fue o no fue penal la jugada de Lucas Vázquez sobre Mehdi Benatia. Todos los penales son discutibles y todos sabemos que los árbitros no son infalibles. Decía Julio Grondona que eso es lo bueno del fútbol y era su argumento en contra de la tecnología como el VAR para resolver estos casos o la aplicación de la ley del off-side (después de muerto nos enteramos de que el cachafaz de don Julio influía sobre los referís para arreglar los partidos). Es tan evidente que Michael Oliver cobró el penal para favorecer al Real Madrid y permitirle seguir en carrera en la Champions League, que ni el último hincha del Real Madrid tiene ninguna duda. Y es tan, pero tan evidente lo del juez Oliver, que es un imbécil si no cobró algo por su venalidad: no se puede robar un banco y decir que no tenía intención de hacerlo...
El Madrid estaba jugando como la mona, pero no podemos saber ahora que hubiera pasado si Oliver no cobraba el penal. Podía ganar o perder el partido en tiempo suplementario o en el desempate con tiros desde los doce pasos. Eso no importa nada; lo que importa es que no se cobra un penal en el minuto 93, cuando el favorecido elimina con ese tanto a su rival de la Copa de Europa, y mucho menos se enrostra a los contrarios un gol tramposo, como si hubiera sido la jugada del siglo cuando fue una cabronada tan vergonzosa que mejor que pase inadvertida.
Una competencia deportiva ganada a como dé lugar, no es deporte ni es nada. Ningún deporte consiste en ganar, porque ganar y perder es la esencia del deporte. Mucho menos consiste en ganar a toda costa, es decir haciendo trampa: incentivando jugadores, mintiendo, consumiendo sustancias prohibidas o comprando referís. Ganar y perder implica que cuando uno gana otro pierde... y como campeón hay uno solo, en todos los campeonatos los que quedan en el camino son todos menos uno y el que llega a la meta y levanta la copa es uno menos todos, pero todos son deportistas. Saber perder es parte esencial de cualquier deporte y en el fútbol también debería ser así. Son malos ganadores, pero sobre todo malos perdedores, los que hacen trampa para ganar. Y no hay nada más lastimoso que un mal perdedor.

Por Gonzalo Peltzer
gpeltzer@elterritorio.com.ar

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