Los hieleros y la evolución

Domingo 5 de agosto de 2018
Gonzalo Peltzer

Por Gonzalo Peltzer gpeltzer@elterritorio.com.ar

En Riobamba (Ecuador) están recreando la ruta del hielero con una carrera bien peculiar: gana quien llega más rápido y con más hielo desde las nieves eternas a la base del Chimborazo. La cima del volcán, con sus 6.382 metros y a poco más de un grado del ecuador, es el punto de la Tierra más cercano al sol y el más distante del centro del planeta. El capo que estudió estas y muchas otras cosas fue Alejandro von Humboldt, que subió al Chimborazo el 23 de junio de 1802 con Amado Bonpland y un coronel quiteño del ejército de Bolívar llamado Carlos Montúfar. Cuando unos años después Bonpland estaba confinado en Paraguay, Humboldt trató de convencer a Simón Bolívar de que atacara Paraguay desde el Alto Perú para derrocar a Gaspar Rodríguez de Francia y de paso recuperar a su amigo. Bolívar se negó y fue así que el Paraguay se salvó (o se perdió) de ser un país bolivariano, quizá parte de Bolivia... o por ahí se hubiera llamado Simonlandia. Y ya que estamos le cuento que la batalla de Riobamba fue librada por los granaderos argentinos al mando de Juan Galo de Lavalle el 21 de abril de 1822, tres meses antes de la entrevista entre San Martín y Bolívar en Guayaquil. Por eso la calle Riobamba se cruza con Lavalle en el centro de Buenos Aires y en Riobamba se cruzan las calles Argentinos y Juan Lavalle.
Volvamos a la carrera de los hieleros del Chimborazo. Hieleros se llamaban los que bajaban desde la cima del cerro con bloques de hielo para satisfacer las necesidades de frío de los señores de Riobamba. Todavía queda alguno, ya viejito, de esos indígenas que hasta hace poco subían con sus mulas a buscar bloques de hielo que vendían en el mercado para hacer unos helados famosos en la ciudad o enfriar alimentos (y algún consumidor de whisky se sirve uno on the rocks con cubitos que llevan 5.000 años congelados a 6.000 metros de altura).
Como se imaginará el lector, un buen día se fue al demonio el negocio de los hieleros de Riobamba igual que cerraron las fábricas de hielo que hace sólo 50 años se vendía en barras de buen tamaño a casas de familia, bares y restaurantes que necesitaban enfriar alimentos o bebidas. Ocurrió cuando apareció el refrigerador doméstico: la heladera con freezer. ¿Qué hicieron entonces los fabricantes de hielo? ¿Cortaron la calle? ¿Quemaron gomas? ¿Marcharon enojados? Algunos habrán quebrado, otros se habrán reciclado a diferentes industrias y otros descubrieron que el negocio no era fabricar hielo sino frío y pusieron heladerías, venta de electrodomésticos, reparación de heladeras, ventiladores y aire acondicionados...
El mundo avanza, cambia, se recicla, da vueltas una y otra vez en esa espiral de círculos que es como un resorte porque siempre avanza y avanza para mejor, aunque no parezca. La humanidad evoluciona y nosotros con ella. En los negocios pasa lo mismo que Charles Darwin describió para los seres vivos: la supervivencia de cada especie no depende tanto del más fuerte sino de la capacidad de adaptarse a los cambios.
Hoy la heladera es internet, pero internet es más comparable a las revoluciones que produjeron la rueda, el alfabeto, los números o la imprenta en la historia de la evolución humana. Internet no cambia sólo una industria como la del frío, cambia toda nuestra vida y a gran velocidad, pero sobre todo cambia la de las nuevas generaciones y agiganta la brecha entre los mayores y los menores. Y a los que ya consumimos la mitad de la pizza de la vida nos queda el inmenso desafío de evolucionar mientras disfrutamos de las porciones que nos quedan.
No sólo cambia el modo de comunicarnos, de enterarnos de las noticias o de encontrar datos desde el teléfono. La intercomunicación que supone internet en la palma de la mano está cambiando los medios, el transporte, el comercio, las fuerzas armadas, la política, el gobierno, la diplomacia, la seguridad, el derecho, la economía, la educación, la justicia... ESTÁ CAMBIANDO TODO. Y ante esta realidad usted puede enojarse y hacer un piquete en la puerta de su casa o puede evolucionar. Resistirse o relajarse y disfrutar. Usted elige

El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina