Disfruta tu ocio, te lo mereces

Sábado 10 de noviembre de 2018
José Miérez

Por José Miérez Gerontólogo

Comunidad misionera:  tratando de ordenar mi biblioteca, encontré un libro,obsequio de una hija, el cual me gusta, sorprende y ayuda. Es un libro que rescata el sentido originario del ocio, aquel que tiene que ver con los ratos y días realmente libres, en los que hacemos lo que nos agrada con plena actividad y energía.
Ha sido escrito por Carlos G. Vallés S.J., que fue enviado a la India regenteando la cátedra de ciencias exactas en la Universidad de San Javier en Ahmedabab, hasta su jubilación en 1985.
 Él cuenta que sonrió al ver la tarjeta de un amigo con su nombre impreso: Mikko Helkama, y debajo una línea con su ocupación en latín Optium cum dignitate. Sorpresa, dice Vallés, que los finlandeses saben más latín que los españoles.
Continúa diciendo que Menéndez y Pelayo llamó a Cicerón el primer prosista de la tierra, que luego de viajar por el Imperio y ocupar y conseguir todos los cargos de pretor a senador, luego de ganar pleitos, desenmascarar intrigas y regir el país, al cumplir los cincuenta años se retira y le confía a su amigo Atico- “ya es hora que me ame a mí mismo”.
Se retira de la política y se dedica a leer, pensar, hablar, dialogar, escribir, filosofar, cultivar el espíritu humano en la elegancia del pensamiento y en el refinamiento de la palabra. Continúa diciendo “siempre he tenido admiración por los hombres más felices en este mundo a quienes después de alcanza la gloria y honores (dignidad), han podido consagrar su vida al cultivo de las artes del espíritu (ocio), los que pueden vivir con ocio con dignidad. Este fue el resumen de la vida de Cicerón y ese fue el impreso en la tarjeta, que tiene un trasfondo especial. No se trata de hacerse el vago con el ocio ni  presumir de honores con la dignidad. La dignitas es la formación, el trabajo, el esfuerzo, el empleo, el cargo, la eficiencia, la excelencia, la perfección, el logro.
 Sin dignidad no hay ocio, sin trabajo no hay descanso. Hay que ganarse el ocio, si no hay dignidad por delante no hay ocio a continuación. La base del descanso es el trabajo largo y serio, para poder descansar hay que cansarse primero.
 El ocio en griego se dice skholé y eso nos abre a todo panorama de interpretación.
Skholé deriva de schola, y de esta deriva escuela. ¿No es la escuela lo opuesto del ocio? ¿ No es el día de colegio lo opuesto a las vacaciones?
 El ocio para el griego, era liberarse de trabajos manuales para dedicarse al desarrollo intelectual. Era el lujo de leer y escribir cuando otros tenían que arar, sembrar, cultivar, etcétera. Era un privilegio de pocos ante el inacabable duro trabajo de muchos. Era el taller de la cultura, investigación y desarrollo, la cultura de artes libres.
 Si la idea del ocio es griega, la idea del descanso es hebrea, más antigua todavía, aunque ambas están relacionadas.
 Gracias, Carlos Vallés, por tus enseñanzas.

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