Abono para la huerta: la nueva tendencia funeraria ecológica

Domingo 6 de enero de 2019 | 01:11hs.
La tradición funeraria de enterrar a los cuerpos es milenaria, existen pruebas concretas de que los neandertales (la otra especie humana inteligente) cumplían con este ritual hace al menos cuarenta mil años. Desde entonces el protocolo ha permanecido casi intacto. Luego, en la Edad Antigua (hacía el 3000 A.C.) se introdujo la cremación o incineración del cuerpo humano, desde entonces hubo una gran homogeneidad respecto a los rituales funerario. Al día de hoy las cosas comenzaron a cambiar y hay alternativas para la disposición final de un cadáver.

Una de las últimas opciones es fundir o desintegrar el cuerpo con la naturaleza, lo que recibe el nombre de compostorizar, o dicho en otras palabras, convertir en abono para las plantas.

Existe una pequeña compañía estadounidense llamada Recompose y su creadora Katrina Spade cuenta que el objetivo es desarrollar pequeños sarcófagos hexagonales que, mediante técnicas de aceleración orgánica, descompongan los cadáveres en treinta días. Una vez convertidos en compost, los familiares podrán utilizarlos para abonar un pequeño árbol, cerrando así el ciclo de la vida y la muerte.

En el sitio oficial de la empresa se describen como “una opción alternativa a la cremación y los métodos convencionales de entierro, con un proceso llamado recomposición. Este proceso natural convierte suavemente los restos humanos en tierra, de modo que podamos alimentar una nueva vida después de morir.”

Sin dudas que es una disyuntiva interesante a los métodos convencionales y están esperando que el estado de Washington sea el primero en legalizar el compost humano. En palabras dichas al medio NBCNews el senador Jamie Pedersen comentó que “ciudadanos de todo el estado me escribieron para decirme que están muy entusiasmados con la posibilidad de convertirse en un árbol o de tener una alternativa, al ataúd, para ellos mismos en un futuro”.

Pedersen ya propuso una ley similar en 2017, pero el proyecto fue rechazado por la preocupación de que el compost de restos humanos propagara patógenos dañinos en el medio ambiente. Para este nuevo proyecto de ley, se tuvo en cuenta el estudio de cinco meses de la investigadora Lynne Carpenter-Boggs, que descompuso seis cuerpos donados a la ciencia de manera que su compostaje fuera seguro.

De aprobarse, la nueva ley entraría en vigor el 1 de mayo de 2020. A partir de ese día, los ciudadanos de Washington podrán elegir entre descansar en un ataúd en el suelo o convertirse en el propio suelo.

Esta nueva tendencia también tiene un punto a favor de la ecología. La cremación requiere de grandes cantidades de energía, y emite CO2 de forma natural; la fabricación de ataúdes o lápidas también genera emisiones; y además, en el largo plazo, no se descomponen. "Creemos que cada vez que alguien escoja la recomposición sobre la cremación o el entierro convencional ahorrará una tonelada métrica de CO2 emitida", afirman desde la star-up Recompose.

En conclusión, los paradigmas y las formas de pensar, por más tabúes que sean, están comenzando a cambiar, a tener una mirada más abierta. Y, sobre todo, a entender que porque las cosas se hacían así antes, no significa que tienen que seguir haciéndose de la misma manera.

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