Candelaria conmovida por un posible matricidio que quedó al descubierto

Lunes 11 de febrero de 2019 | 06:00hs.
El hecho se registró en una vivienda ubicada sobre la calle Uruguay, entre Corrientes y Almirante Brown, en el barrio 2 de Febrero. | Foto: María Rosa Fernández
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

“La realidad supera a la ficción” se convirtió en una frase tan repetida que ya parece ser un simple cliché, pero hay ocasiones en que es la única forma de explicar algunos sucesos que irrumpen en la cotidianidad.
Y bajo estos parámetros podría enmarcarse el crimen de Elsa Díaz (70), una querida vecina del barrio 2 de Febrero, de Candelaria, que ayer fue asesinada de un certero golpe en la cabeza.
En un principio el caso generó preocupación en los vecinos y familiares de la víctima, pero las horas y el avance de los pesquisas dieron paso a la consternación y la incredibilidad.
Es que la Policía tomó conocimiento del hecho a partir de un hijo de la mujer, identificado como Orlando D. M. (45), quien aseguró que cerca de las 8 de la mañana de ayer regresó a su casa y encontró a su madre muerta con un golpe en la cabeza.
A partir de allí, los efectivos policiales intervinientes comenzaron a investigar y la primera hipótesis hacía referencia a un posible homicidio en ocasión de robo.
Esta primera tesis trazada por los pesquisas se fundamentó en el propio testimonio del hombre, quien expresó que al ingresar a la casa encontró la puerta de atrás abierta y que tras descubrir el crimen, constató que en la vivienda faltaban una garrafa, un televisor y un celular viejo.
“Mi hermano dijo que la encontró muerta. Él estuvo hasta las 12.30 con ella. Se llevaron una garrafa, una tele y un teléfono que era sólo para llamadas y mensajes. Eso valió la vida de ella. Es una vergüenza. Queremos que se aclare, que encuentren a quienes hicieron esto”, expresó Yolanda a El Territorio ayer a la mañana, mientras la Policía continuaba trabajando en la escena y mientras la teoría un robo seguía en pie. 
A esas alturas, el caso recién comenzaba a ser investigado y en el ambiente rondaba el asombro. Una cuñada de la víctima también habló con este medio y su testimonio fue en el mismo sentido.
“Mi sobrino contó que cuando él llegó del trabajo, porque él cuida otra casa, llegó a las 8 y abrió la puerta. Entró y pensó que la mamá se había levantado porque las luces de afuera estaban apagadas. Vio la puerta de atrás abierta y la puerta de la habitación semiabierta. Le llamó y no atendió nada. Fue, le tocó y vio que estaba con sangre. Entonces salió y avisó enfrente, que hay una vecina que es policía”, señaló.
Para los vecinos también fue todo sorpresa por esas horas. Varios de ellos coincidieron en que si bien Candelaria cambió mucho en los últimos años, el barrio 2 de Febrero nunca se caracterizó por hechos de violencia o inseguridad.
“De ella nunca tuve una queja, siempre nos llevamos bien y hace más de 40 años que yo vivo acá y nunca tuvimos un mal encuentro con ella. Me sorprendió demasiado todo esto, porque no se escuchó nada. Si se escuchaba algo, yo iba a avanzar hacia la casa con un machete o algo, seguro”, expresó Norita, una vecina de la víctima.
En la misma línea fue María, quien aseguró que Díaz “era una muy buena vecina y una excelente persona. Creo que sufría del corazón y la presión, pero esto nos llamó mucho la atención. Es lo que menos esperamos, este barrio es muy tranquilo. Yo ni tejidos tengo y gracias a Dios nunca pasó nada, ni siquiera un robo, por eso nos llama la atención y ahora ya estamos preocupados, esto fue demasiado”. 

Pesquisa
Sin embargo, mientras todo esto se comentaba entre los vecinos, los efectivos policiales intervinientes avanzaban en silencio y con cautela en la investigación del hecho.
Y conforme al paso de las horas, el panorama del caso iba a dar un rotundo cambio de perspectiva. Es que en medio de las correspondientes labores realizadas en la escena del hecho, los uniformados avanzaron hasta un depósito ubicado a pocos metros de la vivienda de Díaz, ubicada sobre la calle Uruguay.
Según señalaron fuentes consultadas por este matutino, los pesquisas ingresaron al depósito y esa puerta también abrió una nueva línea investigativa.
En el lugar los uniformados encontraron la garrafa y el televisor que habían sido apuntados por el hijo de la víctima como los objetos robados de la vivienda, pero además también dieron con cortahierro, dos mangos de madera y una maza que presentaba manchas presumiblemente de sangre, pista que ahora podría indicar que se trató del arma homicida.
De igual forma, esto lo terminarán determinando los especialistas en criminalística de la Policía de Misiones, que serán los encargados de realizar las respectivas pericias científicas.
Además, según detallaron las fuentes, en una de las ventanas del inmueble se detectó una huella de zapatilla, cuya suela es coincidente con un calzado que también fue encontrado en el mismo depósito, lo cual se podría sumar como otro indicio en contra del sospechoso. También será sometido a pericias.
Todos estos hallazgos fueron comunicados a las autoridades judiciales intervinientes, quienes ordenaron la incautación de todos los elementos, como así también la detención del hijo de Díaz, lo cual se habría concretado cerca de las 15.
Una vez finalizadas las labores en la escena, el cuerpo de la víctima fue trasladado a la Morgue Judicial para el correspondiente examen de autopsia, cuyos resultados podrían conocerse hoy a primera hora.
Como ya se mencionó, a simple vista se observó que la mujer presentaba una herida en la cabeza que pudo haber sido cometida con un objeto contundente, pero todo será develado con mayor precisión con la necropsia que está en marcha.
“La quiero más que a mi vida”, había comentado Orlando en julio del año pasado al publicar una fotografía junto a su madre en las redes sociales. Sin embargo, la relación pareció dar un vuelco tan grande como la pesquisa del crimen.
En el hecho intervinieron los efectivos de la comisaría local, dependiente de la Unidad Regional X, en conjunto con el personal de la Dirección Homicidios y de la Dirección de Criminalística.
La causa se instruye en el Juzgado de Instrucción Uno, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo. 

Bajo la lupa

Según pudo reconstruir El Territorio, Orlando, el hombre que ahora aparece como principal sospechoso, de pequeño vivió con su padre y algunos momentos de su vida también residió en Entre Ríos, pero hace aproximadamente tres años regresó a la provincia y se instaló junto a su madre en la casa del barrio 2 de Febrero. Varias personas consultadas por este matutino, que optaron por mantener sus identidades bajo reserva, señalaron que el hombre se dedicaba a la albañilería, pero hace un tiempo no lo estaba haciendo por presentar una lesión en una de sus manos. Ante esta situación, el sujeto comenzó a cuidar una vivienda, pero los consultados indicaron que lo hacía de a ratos y no como cuidador formal ni tampoco pasaba la noche allí. Hasta anoche era muy pronto para establecer posibles motivos para que el crimen se haya cometido, pero algunos entrevistados indicaron que aparentemente hace un tiempo Díaz le había comprado una motocicleta a su hijo, quien se comprometió a devolverle el dinero pagado, pero al encontrarse sin trabajo, el reembolso se tornaba complicado y este panorama era motivo de constantes entredichos. El sujeto ahora está detenido y a disposición del Juzgado de Instrucción Uno, cuyas autoridades deberán definir los próximos pasos a seguir en el marco de la investigación. Se estima que mañana pueda ser llevado a sede judicial para prestar declaración indagatoria.


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