Carlos Correa: “Les pido a las autoridades que no dejen de buscar a los delincuentes”

Lunes 17 de junio de 2019 | 07:00hs.
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

El último miércoles -a la noche- dos hombres armados asaltaron a Juan Carlos Correa (53) cuando se detuvo con su Peugeot 407 frente a la casa donde vive, en el barrio El Progreso de San Ignacio. Con una pistola en la  cabeza lo llevaron como rehén sobre el asiento trasero -por la ruta nacional 12- hasta que lo liberaron antes de llegar a Gobernador Roca. Escaparon con el coche rumbo a Santa Ana.

Tres días después -el sábado a la tarde- el automóvil fue encontrado completamente incinerado al costado de un camino secundario terrado de la misma localidad de San Ignacio, con las puertas abiertas y el respaldo del asiento trasero tumbado hacia adelante, permitiendo interpretar que fue utilizado para cargar cosas en el baúl y de esa manera lo hicieron más amplio.

Pero más allá de esos detalles, el hallazgo en ese sitio desconcertó a los investigadores porque se dieron cuenta de que los asaltantes no salieron de la provincia como se creyó inicialmente, sino que volvieron sobre sus pasos. Con ese dato, la hipótesis principal supone que se deshicieron del auto la misma noche del golpe debido a que en toda la provincia la Policía de Misiones -incluso las fuerzas federales- estaban al tanto de que debían detener el tránsito y a los ocupantes pero desde entonces nadie los había visto.

El otro punto llamativo es que tampoco alguien detectó cuándo lo prendieron fuego siendo que la zona donde lo hicieron es atravesada por un camino alternativo bastante transitado. Por eso a estas horas el foco de la pesquisa se centra en la identificación de los autores y en determinar si cometieron otros golpes utilizando el coche robado ya que al parecer contaron con otro vehículo para salir del pueblo después de incinerarlo.

Desconcierto

El mismo desconcierto tiene por estas horas el damnificado, a quien el mismo sábado le fue devuelto lo que quedó del auto para que pueda iniciar los trámites con el seguro, pero nadie le informó qué avances hubo en torno a la pesquisa. “Hasta ahora nadie me dijo nada sobre cómo sigue la investigación, unicamente me convocaron al lugar donde lo encontraron y me entregaron. Desconozco si hicieron alguna pericia o si detectaron un indicio con el que se pueda rastrear a los asaltantes, pero espero que no quede impune porque si bien se sabe qué pasó con el auto hace tres días antes me asaltaron frente a mi casa y también me secuestraron lo que es un episodio grave y los atacantes deben estar en prisión, no en libertad”, manifestó en diálogo con El Territorio.

En ese contexto Correa reconoció que “lo llamativo también es que nadie vio ni escuchó nada cuando un auto prendido fuego no pasa desapercibido, mucho menos si es de noche. Por eso creo que me soltaron en aquel lugar para despistar unicamente porque regresaron al pueblo. Igualmente es necesario saber qué hacían en la zona o hacia dónde iban realmente porque mi auto era bastante bajo y se quedaron atorados en el camino; por eso lo prendieron fuego”.

“El martes (por mañana) voy a ir al juzgado para averiguar un poco más. Les pido a las autoridades que no dejen de buscar a los delincuentes ahora que ya encontraron lo que me robaron”, acotó el hombre que hace poco mas de tres años se radicó en San Ignacio después de vivir bastante tiempo en Buenos Aires y Santa Fe.

A punta de pistola

El miércoles, minutos después de las 19, Correa estacionó frente a su domicilio el Peugeot 407 azul oscuro. Un rato antes estuvo en un supermercado pero al momento de pagar se dio cuenta de que no tenía la billetera, por eso regresó a buscarla y decidió entrar al inmueble dejando el auto en marcha. Ni bien puso un pie abajo sintió el caño de la pistola apoyada sobre el cuello.

Fue abordado por los dos sujetos, quienes lo subieron al vehículo bajo amenaza de muerte, tomando la ruta nacional 12 hacia Roca. Lo bajaron frente a una maderera. Regresó corriendo hacia San Ignacio y denunció el hecho en la División de Seguridad Vial que dio inicio al operativo policial.

Correa recordó que para él “habrán sido 3 o 4 minutos desde que me abordaron en casa, me acostaron en el asiento de atrás y mientras uno me tenía apretado con el arma en la cabeza el otro comenzó a manejar hacia Roca. Me repetían que no hiciera la denuncia porque sabían quién era e iban a volver, pero creo que buscaban el auto nomáas porque de lo contrario hubieran entrado a casa y no lo hicieron. Por como actuaron esa noche me quedó la sensación de que estaban desesperados por escapar”.

Sobre eso el damnificado consideró que “para ganar tiempo me dejaron a cinco kilómetros de cualquiera de los dos pueblos (Roca o San Ignacio) o sea que el tiempo que me llevó fue de 30 o 40 minutos hasta hacer la denuncia. Igualmente ahora que se confirmó que volvieron no entiendo por qué lo hicieron, sabiendo que al rato toda la Policía los iba a estar buscando”. 

El antecedente de Semana Santa

Más al norte en la provincia, en Puerto Rico, el propietario de una distribuidora de golosinas fue víctima de un atraco similar cuando llegó a su casa, el jueves 19 de abril. El plan de los delincuentes se puso en marcha cuando Ramón A. (51) llegó a su propiedad distante a pocos metros de una estación de servicios, sobre la ruta nacional 12. Supone que lo estaban esperando porque ni bien pretendió ingresar fue atacado de atrás por el dúo que -a decir de la víctima- ocultaba sus rostros con máscaras de payasos. Detalló que lo golpearon con brutalidad, vendaron y maniataron con precintos de pies y manos, para luego subirlo a su vehículo Peugeot Partner, exigiéndole dinero en efectivo. Recordó que con un cuchillo y una pistola amenazaban con matarlo, mientras emprendieron viaje aparentemente hacia Posadas. En Loreto logró abrir la puerta del acompañante donde supuestamente venía sentado, tapado con una manta y se tiró al asfalto. Al caer comenzó a gritar y los malvivientes siguieron su marcha, mientras él fue asistido por los vecinos que llamaron a la Policía.


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