Con precisión suiza, reconstruyó su automóvil pieza por pieza

Martes 21 de mayo de 2019 | 07:00hs.
Hace unas semanas se concretó en la Capital de la Araucaria el primer encuentro de autos antiguos organizado por el Club de Autos Antiguos de San Pedro y la participación de los vecinos colmó las expectativas de los organizadores. La exposición se llevó a cabo a partir del interés de un grupo de personas que busca incentivar la reparación y conservación de autos clásicos y antiguos.
Los propietarios aluden a que estos vehículos poseen un valor incalculable simbólicamente. Pero también podría significar un importante capital económico para quienes decidan invertir en la conservación original de vehículos, como es el caso del Ford A modelo 1927 que se conserva impecable gracias a su dueño, José Weber, para quien el rodado es sinónimo de ahorro.
En el predio de exposición, cientos de sampedrinos se acercaron para conocer las características y mecánica de los autos allí expuestos. Pero hubo un vehículo en particular que se robó todas las miradas, el Ford A de color bordó que conserva impecablemente los detalles legítimos del auto y a simple vista pareciera haber sido adquirido y cuidado desde que salió de fábrica. Sin embargo, nadie imagina que fue armado pieza a pieza.
El Ford A fue un automóvil producido y distribuido por el fabricante estadounidense Ford. El segundo gran éxito de la marca tras su predecesor, el Ford T.
Luego de 18 años, llegaron a producir 4.320.446 unidades de este modelo.
Pero para don José Weber (77), un emprendedor suizo que lleva más de 18 años viviendo en San Pedro, su medio de transporte, además de ser una gran reliquia, es un móvil sumamente económico.
José Weber compartió con El Territorio la historia del automóvil que puso en funcionamiento, ya que desde el 2001 viene armando el rodado pieza por pieza.
“Este auto fue armando mediante la recolección de partes. Comenzamos en 2001 y quedó listo recién en 2004. Pero no fue fácil reunir todas las piezas y encastrarlas”.
Entre otros detalles, José comentó que lo más complicado fue reunir las facturas de cada parte adquirida para poder contar con la patente, ya que “llevó bastante tiempo, pero logramos ponerlo a punto y con los papeles completos”, expresó emocionado.
En cuanto a la recolección de piezas, “las fuimos adquiriendo en distintos lugares, algunas las conseguimos en localidades como General Alvear y Roca. Pero otras tantas tuvimos que comprarlas por internet en Warnes de Buenos Aires. Lo importante es que todas son del mismo modelo: chasis, motor y guardabarros.
Entre los procesos de restauración completa se encuentran el motor y el cromado, que fueron reparados en Córdoba.
Las partes que debieron ser fabricadas nuevamente son el radiador, la capota y el tapizado siguiendo los patrones del modelo original del Ford A.
Entre algunas curiosidades, el coleccionista destacó que el auto cuenta con el volante del lado derecho, trabaja con mecánica manual y motor de cuatro cilindros que puede funcionar con querosén o nafta común. El Ford A consume alrededor de catorce litros cada 100 kilómetros.

Reliquia
Desde que José logró la reparación total del vehículo, éste fue protagonista en varias ocasiones como fiestas de 15 años, casamientos y hasta se lo utilizó para trasportar a la reina de San Pedro durante el desfile que se realiza por el aniversario del pueblo.
Con su elegancia, recorrió eventos de autos antiguos en distintas partes de la provincia e incluso en Brasil.
Ahora bien, lograr la restauración de un modelo antiguo conlleva tiempo, dedicación, investigación y principalmente dinero. Por tal motivo, José incentiva a quienes tengan alguna pieza, que la armen y conserven porque se torna un capital económico.
“Más que un lujo, tener hoy en día un auto de este porte representa un ahorro. Mucha gente me propuso venderlo, pero por ahora no necesito hacerlo y para mí, sinceramente, el auto no tiene precio”, dijo el coleccionista.
“Los que lo ven quedan sorprendidos por las condiciones en las que se encuentra. Parece nuevito”, agregó al relato.
“Siempre invito a quienes tengan algún pedazo de auto antiguo que lo conserven y restauren. Puede ser una salvación, como me pasó a mí, cuando la economía no ande bien”, concluyó José, orgulloso.

El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina