Correr o caminar: ¿qué elegir para adelgazar o mejorar la salud?

Miércoles 6 de junio de 2018 | 01:00hs.

Caminar y correr son ejercicios básicos, que aprendemos de forma innata y que nos pueden ayudar en nuestro día a día para mejorar la salud. Pero no es tan fácil como salir a correr o a caminar esperando que se obre el milagro. Dependiendo de cada caso va a ser más beneficioso caminar que correr, o viceversa, o una mezcla de ambas.

Como comentan en Vitónica, no necesariamente hay que dar 10.000 pasos al día para estar en forma. Hay que saber contextualizar esos 10.000 pasos según la persona y la intensidad de esos pasos. ¿Correr o caminar? Ambos tienen beneficios, pero depende del contexto de cada persona para elegir uno u otro.

Moverse es beneficioso, eso es incuestionable

Tanto andar como correr suponen poner en movimiento a nuestro cuerpo, algo que hace trabajar a músculos, articulaciones y sistema cardiorrespiratorio. Esto es algo bueno, ya que combatimos el sedentarismo y reducimos las horas que pasamos sentados, algo nefasto para la salud.

Caminar o correr de forma frecuente va a mejorar la capacidad funcional de nuestro corazón y pulmones. También supone un mayor gasto energético, reduciendo así el riesgo de sobrepeso. Y ayuda a prevenir enfermedades como la de depresión, diabetes o hipertensión.

Caminar: accesible a todo el mundo y menos riesgo de lesión

Si hace mucho tiempo que no haces ejercicio o si te sobran muchos kilos, lo mejor es comenzar por caminar. Es una actividad con menos impacto que correr y el riesgo de lesión es mucho menor. Aunque pienses que andar no te va a servir de nada, es el primer peldaño para conseguir tus objetivos.

Al andar podemos jugar con la distancia y con la intensidad, por lo que es una actividad adaptable a diferentes niveles de condición física. Se puede comenzar caminando 30-40 minutos a ritmo normal e ir aumentando poco a poco distancia y velocidad de caminata. La inclinación del terreno también nos puede servir para modificar la intensidad.

Al ser una actividad de bajo impacto, la podremos hacer a diario. Como hemos dicho, cada día buscaremos hacer más distancia o a más intensidad, para ir progresando. Hasta que llegue un momento en el que notemos que por mucho que andemos, se nos queda corto. Entonces es el momento de pasarse a la carrera.

Correr: beneficios extra al hacer ejercicio a más intensidad

Para una persona sin problemas de peso, enfermedades o que esté algo en forma, correr va a tener mayores beneficios que andar, ya que el estímulo que supone caminar no llega a un umbral mínimo para producir adaptaciones a nivel muscular, cardiovascular, metabólico o respiratorio.

De todas formas, si hace mucho tiempo que no corremos, siempre es recomendable comenzar alternando caminata y carrera.

Correr no se puede tomar como un atajo para adelgazar o mejorar la forma física. Si no estamos acostumbrados a hacer ejercicio, lo mejor es comenzar por caminar o caminar-correr. Correr es una actividad traumática y nuestro sistema locomotor se tiene que ir adaptando poco a poco a esos impactos del pie contra el suelo para evitar las típicas lesiones del corredor.

Conclusiones sobre caminar o correr para adelgazar o ponerse en forma

De forma resumida y en progresión, vamos a ver algunas conclusiones sobre este tema:

  • Si hace mucho que no hago ejercicio, lo mejor es comenzar por caminar: 30-40' diarios o día sí, día no.
  • Si tengo sobrepeso, obesidad o algún problema articular, comenzar por caminar también es lo más recomendable (siempre bajo prescripción médica).
  • Si ya llevo un tiempo caminando y quiero progresar, comenzaré por aumentar poco a poco la distancia que ando y, también, el ritmo de la caminata. También hay que ir metiendo poco a poco recorridos con cuestas.
  • Si caminar se me queda corto, pasaremos a alternar caminata y carrera: primero más caminata que carrera, después, más carrera que caminata.
  • Si no tengo sobrepeso y estoy algo en forma, puedo comenzar por correr: poco a poco y en progresión.

Para una persona que parte de cero, empezar a correr puede resultar nefasto. Al igual, para una persona que está algo en forma o no tiene sobrepeso, comenzar andando puede que no tenga efecto ninguno. Por eso no hay que plantearse el: "¿correr o andar", como una pregunta global, sino como una pregunta personal para ver qué es más beneficios en cada caso.

 

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