Crimen del aduanero: la sospechosa siempre llevaba un arma en la cartera

Jueves 12 de julio de 2018 | 04:30hs.
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá


Era celosa, tenía mal carácter y siempre andaba armada. En eso coincidieron varios conocidos de Luisa B. (61), alias La Palita, la concubina y hasta ahora la principal sospechosa del homicidio del aduanero César Oscar Paganeto (65), asesinado de dos balazos en su casa de Villa Svea.
Respecto del móvil, para los investigadores hay dos hipótesis principales: el pasional y el económico, los que al mismo tiempo se entrelazan.
El primero tendría sustento en los celos que evidenciaba la acusada, ya que prácticamente no puede caminar y se sentía muy limitada. En ese sentido, desde hace muchos años contaba con la asistencia de un chofer.
Según allegados a la pareja, la mujer constantemente revisaba el celular de su concubino y le recriminaba que pasaba mucho tiempo afuera de la casa, aunque en muchos casos su ausencia se debía a su trabajo como aduanero en Alba Posse.
En cuanto al móvil económico, varios testimonios coincidieron en que la pareja poseía un importante capital, producto de años de trabajo y buenas inversiones. 
“Ella siempre fue muy hábil para los negocios. Incluso, es sabido que prestaba plata con intereses altos, pero era plata de los dos”, confió un conocido de la pareja.
Además, afirmó que la mujer siempre andaba armada por protección, aunque no precisó si usaba un revólver calibre 38 como el hallado en la escena del crimen.
Para acelerar los pasos de la investigación en marcha, el fiscal de Instrucción Uno, Elías Bys, se entrevistó con familiares de Paganeto el martes por la noche en el mismo velorio.
Ante las evidencias recolectadas por el momento, la jueza Alba Kunzmann de Gauchat sostiene la detención de la sospechosa bajo la carátula de homicidio calificado por el vínculo.

¿Un tercero?
Los investigadores del caso no descartan la participación de un tercero, puesto que la mujer padece un importante cuadro de obesidad y presenta dificultades para movilizarse por sus propios medios.
En ese contexto, parece poco probable que La Palita haya podido entablar una lucha cuerpo a cuerpo con su marido, como se especuló en un principio, cuando fuentes del caso indicaron que tanto la sospechosa como el cadáver de la víctima presentaron rastros de pólvora en las manos.
Al respecto, los mismos voceros aclararon que el test de parafina no constituye una prueba concluyente, ya que puede reaccionar a diversos elementos. Incluso, la muestra de la concubina de Paganeto arrojó un resultado “difuso”, mencionaron.
En tanto, resta analizar las huellas encontradas en el revólver calibre 38 hallado en la propiedad de la pareja, sobre calle Cabo de Hornos y avenida Domingo Berrondo.
También será importante cotejar los plomos extraídos del cuerpo de la víctima con el cañón del arma, lo que confirmaría si las balas que mataron al aduanero salieron o no del mismo 38 secuestrado el martes.
Tal como publicó El Territorio en la su edición de la víspera, ninguna puerta ni ventana del domicilio evidenciaba signos que haber sido forzada, por lo que el homicida era conocido de la víctima o ingresó a la vivienda sin ejercer violencia.
Esta circunstancia complicó a la sospechosa, la que hasta el momento no brindó una explicación concreta de lo sucedido en su domicilio. Más bien divagó y evidenció una marcada inestabilidad mental, según reconocieron fuentes del caso.
Precisamente, en los próximos días la mujer será evaluada por una junta médica para determinar su estado psíquico y si comprende la criminalidad de sus actos. Mientras tanto continúa alojada en una clínica privada con custodia policial. 

Andaba armada
Según confirmaron vecinos y conocidos, hacía tiempo que Paganato y La Palita se llevaban mal y las discusiones iban en aumento. Asimismo, refirieron que la mujer ejercía violencia sobre su pareja, pero él no la denunció por pudor.
El lunes, alrededor de las 22.30, la mujer llamó a un servicio privado de emergencias médicas y refirió que se sentía mal. Al arribar la ambulancia salió de la casa por sus propios medios y solicitó su traslado al centro de salud.
Ya en dicha sede, Báez comentó que su marido se hallaba sin vida en el mismo domicilio, pero no precisó las circunstancias. Fue así que dieron aviso a la Policía y se constó el hecho, ubicando a la mujer como la principal sospechosa del homicidio.
El martes al mediodía la jueza Kunzmann de Gauchat ordenó el allanamiento de la propiedad de Cabo de Hornos y Domingo Berrondo, donde la Policía encontró un revólver calibre 38 con cuatro balas y dos cápsulas percutadas.
Llamativamente, los investigadores no habrían dado con ninguna vaina servida en la escena del crimen, lo que haría suponer que el homicida se tomó el trabajo de recolectar cualquier indicio que lo incrimine.
En cuando al arma, la mujer era conocida por llevar un revólver en la cartera para protección, en lo que coincidieron varios allegados.
En el allanamiento se secuestraron otros elementos que serán peritados, como dos celulares. En cambio, fuentes del caso indicaron que no hallaron una cantidad significativa de dinero.
También chocaron con una dificultad extra: en la cuadra donde se produjo el hecho no existen cámaras de seguridad que podrían haber registrado algún indicio. 

Agonizó

La autopsia realizada en la morgue judicial de Posadas confirmó que Paganeto fue víctima dos disparos, uno en el abdomen y otro a la altura de la axila izquierda. El cuerpo sin vida fue hallado tendido boca abajo en un pasillo interior, entre la sala y su habitación. Se estableció que el deceso se había producido varias horas antes, presumiblemente a media tarde del lunes, al tiempo que estiman que la víctima agonizó por varios minutos y tal vez rogó por atención médica.


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