De New York a Hong Kong

Jueves 17 de mayo de 2018
Los éxitos recién empiezan para la adolescente danzarina Tais Morello. En julio, viajará a Hong Kong, al concurso Star of Canaan Dance International Ballet Competition. Ya se está preparando en Nueva York con su maestro Andrei Vassiliev, con las variaciones clásicas Paquita y Pájaro azul.
Actualmente, se encuentra en Posadas tomándose un descanso, pero el lunes se va de gira por Mendoza y San Luis con su maestro y luego regresan a Estados Unidos para continuar con las clases. En diálogo con El Territorio, la joven afirmó que las clases allá son mucho más intensivas (entrena de cinco a seis horas por día) y también son muy variadas. 
El plan de estudio cuenta con clases de ballet, variación, pas de deux (paso de a dos), carácter moderno, nutrición e historia de la danza. Además son muy exigentes con la alimentación: “Nos ayudan a cuidarnos porque te piden que estés en forma”, explicó. 
En Nueva York, Tais vive en una residencia con otros chicos, la mayoría bailarines. Todos los días se movilizan en subte para llegar a la academia. “No sabía casi nada de inglés pero en la escuela hay muchos latinoamericanos, así que no tuve problemas con el idioma, excepto ‘cuando salimos’”, comentó entre risas. 
Afortunadamente tiene una excelente relación con sus compañeros, y dijo que hay algunos que siente como si los conociera de toda la vida. A pesar de eso, también confesó que a veces extraña a su familia y amigos, pero le reconforta pensar que tiene su apoyo incondicional.
Para llegar a donde está hoy, recorrió un largo camino. Comenzó hace seis años con las clases de ballet en el Centro del Conocimiento, y luego incursionó en danza contemporánea y jazz con la profesora Vanessa Da Luz. 
En 2017, se presentó a la audición Latinoamérica Baila, que la llevó a dar el gran salto. Con sólo 14 años se convirtió en la primera bailarina Argentina 100% becada con el programa para estudiar en la Vassiliev Academy of Classical Ballet, creado por el bailarín Manuel Ruiz, actual director artístico de la academia Vassiliev. 
Sin embargo, no fue la suerte del destino, sino su pasión y su compromiso con la danza lo que la llevó a vivir esta oportunidad. “Lo único que no incluye la beca es la indumentaria y las zapatillas, que usa alrededor de cuatro por mes”, comentó Jorge, su papá.
 La joven sostuvo que quiere dedicar su vida a esta profesión, y que por ahora su principal objetivo ingresar al American Ballet, una de las compañías más destacadas en Nueva York y en todo el mundo.

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