El crimen de Arredondo y un círculo de siete jóvenes bajo sospecha

Sábado 29 de febrero de 2020 | 06:00hs.
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

“Dicen cosas horribles de él. Todo se va a aclarar. Estas personas tienen que pagar por lo que hicieron. Creo en Dios y en la justicia de Dios”. Las palabras le corresponden a Nancy Hryb, la madre de Pablo Martín Arredondo (35), el hombre cuyo homicidio fue descubierto el último domingo en pleno microcentro posadeño. 
El testimonio se desprende de una publicación realizada por la mujer en la red social Facebook casi al mismo tiempo en que se confirmaba que la investigación por el crimen de su hijo gira en torno a un círculo de siete sospechosos, de los cuales seis ya están a disposición de la Justicia y uno permanece prófugo. 
Como viene informando este matutino durante la semana, el crimen de Arredondo quedó al descubierto el domingo al mediodía, cuando los vecinos de su departamento reportaron la existencia de un olor putrefacto en el lugar y cuando la Policía intervino encontró el cadáver del hombre tendido sobre su cama. 
A partir de ahí, los pesquisas comenzaron a reconstruir los movimientos de la víctima y en esa instancia pudieron saber que la última vez que se supo de él había sido el miércoles de la semana pasada, cuando en horas de la madrugada se reunió con un grupo de conocidos en su casa.
Desde ese momento nadie más supo de Arredondo y a partir de ahí todos los que esa noche estuvieron con él quedaron bajo la lupa. Las imágenes de seguridad de la zona permitieron que los investigadores pudieran identificar a los sospechosos y uno a uno fueron cayendo los seis implicados que ahora están a disposición del Juzgado de Instrucción Tres, a cargo del magistrado Fernando Verón.
Dos de esos ellos fueron detenidos por la Policía. Se tratan de Facundo E. (25) y Miguel Ángel L. (20), atrapados durante las jornadas del miércoles y jueves, respectivamente, durante procedimientos de la Dirección Homicidios en el barrio Yacyretá.
Ambos estuvieron alojados en distintas dependencias policiales y ayer fueron trasladados al juzgado donde designaron abogado defensor oficial y se abstuvieron de declarar. 
Pero, además de eso, en el juzgado hubo otra gran novedad ayer y es que otros cuatro sospechosos bajo la lupa se presentaron voluntariamente ante las autoridades judiciales. Lo hicieron en compañía de sus respectivos abogados y quedaron a disposición del juez interviniente. 
Entre los últimos cuatro involucrados, hay un adolescente de 16 años, además de dos chicas identificadas como Oriana S. (18), Brisa T. (18) y un joven de nombre William S. (22). De todos ellos, al menos tres habrían admitido haber estado en el lugar del hecho aunque las versiones aportadas en sus declaraciones fueron distintas, por lo cual ahora resta corroborar y contrastar esos testimonios.
En este contexto, los cinco mayores de edad quedaron en condición de detenidos e iban a ser alojados en distintas dependencias policiales, mientras que el menor fue entregado a sus familiares por disposición del Juzgado Correccional y de Menores en turno.
Respecto al séptimo sospechoso, se cree que pudo haber dejado Misiones y ante esa posibilidad ya se solicitó la colaboración de otras fuerzas provinciales. 
Si bien es prematuro, entre las hipótesis barajadas, ahora toma fuerza la posibilidad de que el hecho se haya concretado en medio de un robo de dinero que aparentemente Arredondo tenía consigo. 
En la identificación de todos los involucrados fueron clave las filmaciones de las cámaras de seguridad de distintos comercios ubicados en la zona. Todos los aparatos de vigilancia habrían captado a los sospechosos circulando por la zona del departamento de calle Colón (entre La Rioja y Entre Ríos) donde Arredondo vivía. La recolección de estas imágenes fue labor de la Dirección Cibercrimen de la Policía y todavía quedaría material por analizar.
Las imágenes se corresponderían al miércoles a la madrugada, instancia en la cual los sospechosos se juntaron con la víctima en el departamento. Aparentemente, primero llegaron las chicas y más tarde los sujetos.  
El crimen fue descubierto el domingo y la autopsia estableció que la víctima presentaba distintos golpes en la cabeza, pero la causal de muerte fue una asfixia mecánica producida con un cinto. 
El lugar estaba completamente revuelto, aunque en un principio no se pudo constatar faltantes, y en uno de los muebles hallaron un plato con dosis de estupefacientes. 
En el caso también interviene a pedido del juez Verón la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic), que ahora tienen la labor de realizar los análisis de telefonía. Incautados para pericias hay dos celulares hallados en el departamento y otros tres secuestrados en poder de distintos involucrados. 
Fuentes consultadas destacaron el trabajo conjunto y articulado que se llevó adelante en la pesquisa entre investigadores y funcionarios judiciales. 

“Se aprovecharon de su amistad”
Al margen de su publicación en Facebook, la madre de la víctima también mantuvo una breve comunicación por mensajería instantánea con este matutino, instancia en la cual recordó a su hijo, pidió el esclarecimiento del hecho y también mencionó la hipótesis de un posible robo. 
“Él era el mejor hijo del mundo, pero literal. Era el mejor amigo. Era el mejor novio. Era un ser iluminado, siempre alegre, feliz. Vivía la vida con fuerza y ganas. Hizo todo lo que deseó, pero se aprovecharon de su amistad”, señaló. 
Y siguiendo esa línea, agregó que “mi hijo era muy buena persona, muy amigo de todos, pero se aprovecharon de su amistad. Él siempre tenía plata y ayudaba a los que les pedían. En estos días tenía dinero, dólares, por una venta que hizo de compra-automotor y esa gente sabía de ese dinero. Ese dinero desapareció. Que digan lo que quieran de mi hijo, pero a él lo mataron para sacarle toda esa plata. Que Dios los ayude y perdone, yo no puedo”. 
Para Nancy el dolor continúa, pero está segura de que se hará justicia. “Todo esto se va a aclarar como que me llamo Nancy Hryb, yo lo sé y todos van a estar presos. Yo lo sé. Creo en Dios y en la justicia divina de Dios, porque él vio todo ese día y de eso nadie se salva. Que se escondan, que mientan, que no hablen, igual van a caer. Mi hijo descansa en paz, ellos no”, lanzó por último. 
Arredondo era oriundo de Buenos Aires, pero hace varios años se había asentado en Misiones. Enterados de lo sucedido sus familiares vinieron inmediatamente hacia Posadas para interiorizarse en el caso y recibir los restos de la víctima, que finalmente fueron cremados y esparcidos en el río Paraná el jueves a la tarde. 

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