El Mengele paraguayo

Lunes 8 de octubre de 2018 | 03:00hs.
Silvia Godoy

Por Silvia Godoy sociedad@elterritorio.com.ar

En la jornada de cierre de la Feria del Libro de Posadas, el escritor y periodista Andrés Colmán Gutiérrez presentó su trabajo de investigación Mengele en Paraguay, un texto que demandó cuatro años de búsqueda tras la pista nazi en el país vecino y que lo trajo hasta la frontera con Argentina, a la ciudad de Hohenau en Itapúa.   

Antes de su conferencia en el Multicultural de la Costanera, sede del evento, Colmán charló con El Territorio sobre la figura de este médico alemán que estuvo al servicio de las Schutzstaffel (SS) en la Alemania nazi y que fue apodado ‘El ángel de la muerte’, ya que era quien seleccionaba a las víctimas del gas o la esclavitud en el campo de concentración de Auschwitz.

Al perder la guerra, lo mismo que otros jerarcas del Nacionalsocialismo huyó y el destino o los contactos lo dirigieron a Sudamérica, “donde vivió cómodo por muchos años y con lujos, sólo en los últimos años se sintió muy perseguido y tenía temor a ser encontrado”, referenció el editor  del diario Última Hora y presidente de la Sociedad de Escritores de Paraguay.

El Mengele paraguayo, que sacó cédula de identidad y se convirtió en hombre próspero de negocios, que estrechó amistad con el poder y se codeaba con el dictador Alfredo Stroessner, fue el objetivo del  investigador.

“Quería rescatar la historia que era una verdad escondida y que llevó medio siglo que los protagonistas de la época y testigos directos hablen, en esa oscuridad de imprecisiones y relatos crecían las leyendas y, mi propósito era hacer una investigación periodística que documente cada cosa que escribí, fue mi tarea separar la leyenda de los hechos verdaderos”, describió.

Y reconoció que se encontró con la huella de Josef Mengele casi por  casualidad.

“En 2014 vine con otra misión a Hohenau y visité a una familia amiga, entonces pregunto si sabían algo sobre que Hitler anduvo por ahí. Esa era una versión a instancias de un libro del escritor argentino Abel Basti, que se especializó en tema nazi y que decía que Hitler murió en Paraguay y sus restos estaban acá, algo que siempre consideramos leyenda, pero bueno tenemos ese oficio de preguntar”.

La respuesta de la dueña de casa fue que del führer nunca escuchó nada pero sí de Mengele, “‘su casa está todavía acá a 16 kilómetros’, dijo ella y su hija, una arquitecta, Silvia Bogado, que colabora con el libro con sus fotos, me dice que ella ingresó a la propiedad y que tomó fotografías por su cuenta”.
Ese dato revelador fue el inicio de un camino metódico de la búsqueda de la fuente documental.

“En el lugar todos sabían de Mengele, la gente contaba cosas sueltas pero necesitaba confirmar que esa fue la casa del médico que vino desde Argentina varias veces y que en 1959 se instala en Paraguay”.

La propiedad donde habitó Mengele casi dos años era una casona de campo cedida por Alban Krug, un pionero alemán que era “el jefe del partido nazi clandestino en el Paraguay a finales de los 50’”, precisó.

“Busqué a la familia, el hombre había fallecido en la década del ‘70, su hijo me dijo que de todo el mundo le ofrecieron lo que pidiera para una entrevista pero que siempre ha dicho que no, porque la familia hizo un pacto de silencio y porque era él muy pequeño para saber y por la memoria de su padre muerto, entonces le pido sólo una confirmación de si esa fue la casa de Mengele y me responde: ‘Dejémoslo ahí, que siga el misterio’, para mí eso era un sí”.

Con la negativa de la familia, continuó indagando y su colega Narciso Meza dio con un reportero alemán que fue corresponsal en un diario del yerno de Stroessner, “el periodista conoció a un ex oficial de la SS cuando trabajó junto con la cazadora de nazis Beate Klarsfeld, este hombre le hace un manuscrito en alemán donde decía que conoció al médico, cuando trabajaba de fotógrafo, vivía en la casa de Krug, le sacó fotos y habló varias veces, pero luego Krug le ordena que queme las fotos, ya habían librado la orden de captura internacional”.  

El entramado al que logró dar sentido Colman, “es un sistema de poder, donde hay en Paraguay -hablamos de los 60 a 80- una presencia nazi, con ex agentes que hacen lobby, que se asocian con Stroessner para el tráfico de armas, llega Paraguay a comprar un submarino, Stroessner era gran amigo de (Hans-Ulrich) Rudel, y por pedido de éste refugia a Mengele, le da protección hasta el final, cuando la Justicia alemana pide que lo entregue, cuando Mengele ya estaba muerto en Brasil -pero eso sabían unos pocos-, él les responde que no”. La obra recorre algunos hitos de  la vida de Mengele en Paraguay y  anécdotas de quienes lo conocieron, una vez publicado, nuevos interrogantes y nuevas posibilidades de echar luz se abrieron.

Fiesta de las letras

Posadas tiene feria.
Con gran presencia de público en cada exposición de los autores y recorriendo los stands de textos, se desarrolló la primera Feria del Libro, en la Costanera. Aníbal Silvero, de la Sadem, expresó: “Fue maravilloso lo que pasó, tanta gente interesada en la lectura y el mundo de los escritores, queremos que esta feria sea la primera de muchas”, dijo.

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