“El mito de que todos los judíos son ricos y tienen poder es devastador”

Domingo 22 de septiembre de 2019
“La mitad del país trabaja para mantener a la otra mitad”. | Foto: César Lasso
Antonio Villalba

Por Antonio Villalbaavillalba@elterritorio.com.ar

El filósofo y escritor Gustavo Perednik llegó a Misiones para ofrecer un par de conferencias, una de ella en la comunidad israelita de Misiones, sobre “El pueblo judío, orígenes y actualidad” y otra, en la Universidad de la Cuenca del Plata, donde se abordaron las raíces de la democracia y el libre albedrío.
También “me pidieron que me refiriera al caso Amia y (al ex fiscal Alberto) Nisman, porque he escrito dos libros sobre el tema”, sostuvo al recordar que fue “muy amigo de Alberto Nisman”.
Recordó que, en el momento de ponerle nombre al libro, le llevó algunos títulos tentativos al ex fiscal, “él macabramente puso el dedo en uno que era El asesinato de Alberto Nisman y finalmente en la editorial lo rechazaron y pusieron Matar sin que se note”.
Fue casi como una premonición de lo que le sucedería, recordó respecto al nombre del libro publicado en el 2009 por la editorial Planeta.
Perednik estudió filosofía en las universidades de Buenos Aires, Jerusalén y Nueva York y es un conocido conferencista y profesor.
En esa novela narra el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia) y sus derivaciones, a partir de la investigación llevada a cabo por Nisman desde el 2004, que estuvo al frente de la Unidad Fiscal Amia hasta el 18 de enero de 2015, cuando fue encontrado muerto en su departamento de Buenos Aires. Asesinado, según afirmó desde el primer momento Perednik.
Este escritor argentino-israelí, en su paso por Posadas, habló de la judeofobia, un término para abordar sobre el odio milenario que persiste, según detalló en entrevista con Meta Data, el programa político de El Territorio (disponible en territoriotv.com.ar).

¿Nisman sabía que estaba en peligro?
Sabía. Recibía amenazas permanentemente. Cuando lo asesinaron, me pareció que había que complementar ese libro (por Matar sin que se note) y escribí otro que se llama Morir por la Argentina. El primero cuenta exactamente lo sucedido; es una especie de novelización de los informes de Nisman, cuenta cómo llegó a la verdad sobre los atentados en Buenos Aires, cómo ató todos los cabos después de muchos años de pasividad y de encubrimiento. Gracias a él sabemos cómo fueron los atentados y quiénes son los responsables.

¿Esa responsabilidad está plenamente demostrada?
La Justicia argentina ya ha determinado sin ningún lugar a dudas que Irán cometió los atentados. El procedimiento, todo está descripto en el libro. Fueron ellos quienes financiaron el atentado; lo trajeron por la Triple Frontera a la Argentina, lo planificaron, etcétera. En el segundo libro, ya se plantea cómo Nisman fue asesinado, ahí sí hay todavía preguntas. Pero sobre el primero, sobre el caso, a mí en particular sobre la bomba, no hay ninguna duda de cómo fue y quiénes son los responsables y que están hasta hoy en día, protegidos por Irán.

La Triple Frontera siempre está en foco, ante el temor de un posible nuevo atentado. ¿Este miedo está latente?
Hoy ya diría que bastante menos y gracias a Nisman. Porque es cierto, que por un lado, Irán tiene células dormidas en varios países que están ahí, agazapadas a la espera de cometer algún atentado. Cuando Nisman les puso el foco fue el enemigo del terrorismo iraní en el mundo entero, por eso le decretaron una especie de factura de pena de muerte. Pero, a partir de entonces, empezaron a cuidarse mucho más. Hoy diría que están en retirada porque el gobierno americano cada vez los presiona más, por lo tanto el temor de un tercer atentado, del que se hablaba en su momento, ya es prácticamente nulo.

Lo que sí parece persistir es el antisemitismo ¿Por qué ese odio que no cesa?
Le damos en general el término antisemitismo, es muy ambiguo, confunde. Por eso, yo utilizo uno que me parece mejor: la judeofobia. Porque la animosidad contra el judío es un fenómeno mundial, que también tiene presencia en argentina pero, más que nada es un fenómeno europeo.
Europa lo exporta con mayor o menor grado de éxito, porque argentina es un país muy europeísta y por lo tanto, mira Europa. El motivo es muy sencillo de describir.
Hoy en día la judeofobia existe porque es muy fácil; porque está a mano del que la quiere utilizar, mucho más que cualquier otro odio de grupo. Que quiero decir con esto, que si un demagogo quiere echarle la culpa de lo mal que le va a un país, a un grupo y con eso canalizar el descontento nacional, liberarse de tener que cargar con la responsabilidad, descargan las culpas contra el judío; porque no tiene que hacer nada, toda la propaganda ya está hecha. Entonces, todo lo que tiene que hacer es decirlo.
El primer ministro de Malasia dice en una manifestación de 200.000 personas: “La culpa de los problemas financieros de Malasia la tienen los judíos” y todo el mundo dice: “Sí, los judíos”, pero no hay ningún judío en Malasia. En la Argentina hay un fenómeno similar. Hay mitos de que los judíos dominan toda la economía, que mataron a Dios, que son una raza que envenenan los pozos de agua, que tienen un complot general. Todos estos mitos están creados. Entonces, cuando uno arroja que la culpa la tienen los judíos ya se hace la asociación, es muy eficaz, el odio por eso sigue existiendo.

También existe un concepto de que los judíos están siempre muy asociados al poder tanto político y económico y que no tienen pobres. ¿Qué hay sobre todo esto?
Cualquier escuela judía tiene la mitad de los chicos becados. Este mito de que todos los judíos son ricos y que todos los judíos tienen poder, es uno de los más devastadores. No son ricos por ser judíos, son ricos por ser talentosos o por ser exitosos o saber manejar sus comercios o por ser grandes profesionales, médicos, abogados, cirujanos lo que fuere.
Uno imagina inmediatamente que hay una especie de bloque que están manejando los hilos secretamente los judíos y este es un absurdo; nadie dice los cristianos dominan el mundo porque hay muchos cristianos ricos, bastante más que judíos. Sin embargo, el mito perdura de que son (los judíos) una especie de bloque que actúa todo junto. Es un mito difícil de quebrar.

Ahora le consulto, sobre la situación de la Argentina. ¿Por qué considera que nos va tan mal administrando el país?
Es muy fácil de responder a esa pregunta y es porque más o menos la mitad del país trabaja para mantener la otra mitad que ocupa cargos públicos. El Estado argentino es un leviatán (monstruo marino citado en el Antiguo Testamento) en términos políticos; no hay tantos en el mundo que son así.
Entonces, eso desalienta la iniciativa privada, porque hay una carga fiscal como muy pocos países en el mundo. Nadie va a hacer inversiones en donde la mitad, como mínimo, se la comen los impuestos y la otra mitad, se los comen los juicios laborales. El sistema argentino está hecho para que fracase la economía.


Perfil

Gustavo Perednik
Filósofo
Estudió en las universidades de Buenos Aires y de Jerusalén, completó en Nueva York sus estudios de Doctorado en Filosofía, y sus estudios de Doctorado en Educación. Cursó humanidades en las universidades de La Sorbonne (Francia), Lock Haven (Pennsylvania), San Marcos (Perú), y Uppsala (Suecia).
Autor de veinte libros (trece ensayos y siete novelas) con premios internacionales. Incluyen libros en coautoría con Marcos Aguinis y con Alberto Benegas Lynch.
Entre ellos: ‘Judeofobia’ (publicado en siete países); ‘Desde el juicio a Eichmann’ (sobre la Shoá y el nazismo, y su banalización, 2014) y una trilogía sobre ‘Grandes pensadores que forjaron la civilización’ (2008). Es autor de una muestra basada en esta trilogía: ‘El innovador y su entorno’. Fue distinguido como profesor sobresaliente de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en la que disertó en varios idiomas y en la que creó el programa Sheli de estudios en castellano.

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