El sargento policial fue indagado por un violento asalto armado

Viernes 5 de junio de 2020 | 11:10hs.
Ambos implicados fueron detenidos el 27 de mayo tras allanamientos en sus casas.
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

El efectivo de la Policía y su cómplice de 21 años, detenidos por reducir y vender motocicletas robadas, siguen su derrotero por diferentes juzgados de Posadas. En la jornada de ayer fueron indagados por tercera vez, pero en esta ocasión por el delito más grave: un asalto a mano armada.
Como viene informando este medio, el hecho ocurrió el 12 de marzo en el barrio Itaembé Miní y está siendo investigado por el Juzgado de Instrucción Seis, a cargo del juez Ricardo Balor. 
Según la denuncia, cuatro sujetos irrumpieron con armas y caras descubiertas, redujeron a los presentes y huyeron con dinero y celulares en un auto similar al que le incautaron al policía, un Peugeot 308 blanco. 
Los acusados son Claudio B. (31), con rango de sargento, y Alan E. (21), quien en un principio fue señalado como su familiar, aunque ayer esto fue desestimado en la  víspera. Diferentes fuentes ligadas a la investigación manifestaron que en la audiencia de ayer ambos fueron notificados formalmente de los hechos que se los acusa y, una vez que tuvieron la posibilidad, eligieron estrategias defensivas diferentes.
Según trascendió, el efectivo policial decidió dar su versión de los hechos y su presunto cómplice se abstuvo de declarar. Sin embargo, no trascendieron mayores datos del relato,  ya que se busca preservar el avance del proceso. 
Las fuentes consultadas agregaron que para la jornada de hoy fueron citados a declarar las cuatro víctimas. En sede judicial, deberán ratificar lo que declararon en la denuncia policial y en su ampliación, que se hizo una vez conocida la detención en otra causa de los implicados. También en los próximos días lo harán testigos. 
La denunciante es una mujer de 40 años. En su presentación ante la Policía de Misiones la mujer dijo que el día del hecho -aún no se había decretado el aislamiento social, preventivo y obligatorio-  se encontraba en su casa junto a su hija, un hermano y un vecino, cuando cerca de las 18 se detuvo un Peugeot 308 blanco en la calle. 
Del vehículo bajaron cuatro hombres armados e irrumpieron en la vivienda violentamente. Portaban armas de fuego, tenían la cara descubierta y estaban vestidos de civil, pero se identificaron como efectivos de “la Brigada”, exhibieron placas de la fuerza y sus esposas. “Quédense quietos, todos adentro”, “al piso, al piso, quédense quietos o si no les pego un tiro, que nadie levante la cabeza”, gritaron apuntando.
Una vez adentro, al hermano de la dueña de casa empezaron a pegarle preguntándole “dónde está la plata”. Las víctimas entregaron los celulares, otras cosas de valor y el dinero que había en la vivienda -no se consignó el monto- y los asaltantes huyeron del lugar.
Tal y como informó El Territorio, la damnificada amplió la denuncia la semana pasada y manifestó que al enterarse por los medios de la detención del efectivo policial y, dado el hecho de que el hombre se movilizaba en un auto similar al que usaron los delincuentes, dedujo que no se trataba de una coincidencia.
Siempre según este testimonio, ella y sus familiares buscaron los nombres de los detenidos en las redes sociales y mediante las imágenes de sus perfiles los reconocieron como sus asaltantes. La Policía de Misiones busca ahora dar con los otros dos presuntos implicados. 

Detención
El efectivo policial y su cómplice fueron detenidos el 27 de mayo, luego de las tareas de la División Brigada de Investigaciones de la UR X, la misma en la cual trabajaba el sospechoso. Las aprehensiones fueron concretadas mediante una serie de allanamientos en los barrios 90 Viviendas Nosiglia y Belén, donde residen.
Se secuestraron, entre otros elementos de interés, el Peugeot 308 del efectivo policial, un arma de fuego, municiones y unos 70.000 pesos aproximadamente, que sería parte de lo obtenido mediante las maniobras ilegales del dúo. Se cree que habría más involucrados, pero al momento no fueron identificados. 
También se incautaron motos robadas, elementos centrales en el actuar delictivo del dúo. Es que a partir del entrecruzamiento de varias denuncias, investigadores lograron establecer que el uniformado se valía de su trabajo para llevar adelante varios “negocios”. Para todo ello, su aliado era su mano de obra en la calle. 

Maniobras
Como viene informando este medio, la pesquisa detectó al menos dos maniobras claras. Una de ellas se basaba en el hurto de motocicletas y la venta de los rodados a bajo costo por parte del joven, que luego le pasaba todos los datos de su comparador al policía.
En esa instancia, el uniformado llegaba hasta la vivienda del comprador de la moto robada, en donde realizaba un falso procedimiento con incautación del rodado. No había denuncia ni orden judicial y la motocicleta nunca llegaba al corralón. Esos mismos rodados eran vueltos a comercializar o desguazados para la venta como autopartes y la maniobra estaba tan aceitada que con una misma motocicleta se podrían hacer tres o cuatro negocios.
Otro ardid consistía en que delincuentes presuntamente afines o con nexos con el uniformado sustraían motocicletas que estaban incautadas en corralones de la Policía y luego de ello el efectivo utilizaba la base de datos de la fuerza para identificar a los damnificados o propietarios de esos rodados sustraídos.
El paso siguiente era contactar a los denunciantes e iniciar una especie de negociación, en la cual ofrecía información respecto de dónde podían recuperar los vehículos. A cambio de esos datos, se estima que el uniformado solicitaba el pago de “comisiones” que rondaban entre los 10.000 y los 30.000 pesos, monto que dependía del tipo y modelo de motocicleta involucrada en la fraudulenta negociación. 
Por este pesquisa interviene el Juzgado de Instrucción Uno, a cargo del juez Marcelo Cardozo. La semana pasada magistrado los imputó formalmente por los delitos de hurto y estafa. Además, al policía Claudio B. se lo acusa de incumplimiento de los deberes de funcionario público. 
También tienen una causa por hurto de motocicleta en el Juzgado de Instrucción Tres, que preside el juez Fernando Verón. Por este delito también cumplieron la formalidad y ambos buscaron desligarse del hecho. 

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