Estudiante apuñalado sigue en coma y la familia dice que hubo negligencia médica

Jueves 11 de julio de 2019 | 07:15hs.
Tanto la familia del estudiante posadeño como sus amigos hacen vigilia en el Hospital Madariaga, atentos a cualquier evolución que tenga. | Foto: Marcelo Rodríguez
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

El estado de salud de Antonio Mendoza (23) sigue siendo complicado. Está internado en el hospital Madariaga, en coma farmacológico y ayer a la tarde fue sometido a una nueva intervención quirúrgica debido a un cuadro de peritonitis aguda que llegó a ser detectada a tiempo. Es el estudiante de ingeniería civil apuñalado la semana pasada casi al final de un encuentro entre estudiantes de las facultades de Arte y Diseño e Ingeniería de Oberá, que se desarrolló en el polideportivo que comparten ambas casas de estudios con motivo del cierre de cuatrimestre.
La angustia de sus padres y hermanos tiene que ver ahora con la recuperación del joven, conocido como Mono, pero por otro lado consideran que hubo mala praxis en el hospital de Oberá, donde operaron a su hijo por una perforación que sufrió en el colon a causa de la estocada, pero la lesión habría atravesado el órgano de lado a lado por lo que la sutura no habría sido completa y como consecuencia de eso sobrevino la infección.
En diálogo con El Territorio, el papá del estudiante, Carlos Mendoza, cuestionó el trato que tuvieron con su hijo en Oberá y apuntó: “No querían darnos el traslado a Posadas, fue mala la atención, con mi hijo hicieron abandono de persona, estaba deshidratado, en una sala horrible que no estaba en condiciones de tener a un paciente y ahora está en estas condiciones, esperando un milagro, porque el tiempo que perdieron los médicos obereños para autorizarnos el traslado, suponiendo que estaba bien, lo dejó con su vida en riesgo”.
De acuerdo a lo que explicó, su hijo ingresó el viernes a emergencias en el Samic de Oberá. “Después de 15 horas dijeron que lo iban a intervenir quirúrgicamente, el sábado quedó en terapia, sin embargo estaba bien, lúcido, hasta que el domingo se empezó a complicar, le pasaron a una sala en muy mal estado, que no era un lugar para que esté un paciente”, afirmó.
“El domingo a la tarde empezó a descomponerse, sentía mucho dolor en el abdomen y el cirujano que lo había intervenido no estaba de guardia, el doctor de guardia dijo que estaba deshidratado y le iban a dar algo para la fiebre, sin embargo la enfermera dijo que no estaba deshidratado, que debía  moverse porque le costaba la respiración y eso le aquejaba el abdomen”, relató.

Celeridad del traslado
Mendoza dejó en claro que el viernes, antes de la intervención, le pidieron al cirujano el traslado a Posadas. “Nos dijo que no era necesario porque estaban en condiciones de hacer la cirugía. La hicieron, pero mal y eso lo entendimos recién cuando lo volvieron a abrir acá, en el Madariaga y detectaron la grave infección que tenía a causa de esa mala praxis”, sostuvo.
Recordó que la fiebre y el dolor abdominal intenso continuó durante la tarde del domingo y la madrugada del lunes, por lo que dando uso a algunos contactos de la familia a nivel ministerial consiguieron celeridad en el traslado hacia el Madariaga.
“El lunes a las 12 del mediodía llegamos a Posadas, le hicieron los estudios correspondientes y nos dijeron que iban a intervenir de vuelta la herida de forma urgente y cuando nos dan el parte médico decía que el colon estaba perforado de lado a lado”, expresó el padre y sobre eso completó que “los médicos en Oberá le suturaron el colon de un solo lado, no de ambos lados, entonces eso quedó abierto y se infectó”.
“Esos médicos no hicieron nada para volver a realizarle estudios o lo que fuese necesario para ver el causante de la fiebre. Se estaba infectando pero lo mandaban a caminar, el órgano seguía perforado y nunca se ocuparon de ver qué estaba pasando, suponiendo que estaba bien. Pero casi murió y el riesgo sigue alto. Tengo fe que va a salir adelante, pero esto no debe quedar así”.

Acompañamiento
Otro de los familiares que habló sobre lo ocurrido fue Andrés Mendoza, hermano de Antonio, quien en diálogo con Acá te lo contamos por Radioactiva cuestionó el trato que tuvieron con su familiar en el Samic de Oberá y apuntó: “No querían darnos el pase a Posadas, mala atención, mi hermano tuvo abandono de persona, estaba deshidratado, en una sala horrible que no estaba en condiciones de tener a un paciente”. 
Andrés dejó en claro que el viernes antes de la intervención le pidieron al cirujano el traslado a Posadas. “Nos dijo que no era necesario porque estaban en condiciones de hacer la cirugía”. La fiebre y el dolor abdominal intenso continuó durante la madrugada del lunes, es por eso que por contactos de la familia consiguieron el traslado al Madariaga. Allí le comunicaron  que el colon de Antonio estaba perforado de lado a lado.
Por su parte, el director del hospital Samic de Oberá, Héctor González, explicó que el paciente “fue operado en este hospital por perforación de colon, pero no estaba evolucionando bien y hubo que reintervenirlo. La familia pidió para llevarlo a Posadas, así que se consiguió una cama y se lo trasladó. Tenía otra perforación y se lo operó allá”. 

“Que salga adelante”
Respecto a la agresión en la facultad indicó que los atacantes son del barrio Norte y si bien no son estudiantes universitarios, compartieron el evento desde que se inició. Contó que su hijo ya estaba saliendo de la fiesta cuando recibió la puñalada en el abdomen. “Hoy sólo estamos enfocados en que mi hijo salga adelante de esto”.
En cuanto al otro estudiante herido, José Viana, de 23 años, sufrió una lesión en el glóbulo ocular y se encuentra en recuperación. 

Entre los detenidos, dos son hermanos de un suboficial

Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

El lunes por la tarde efectivos policiales procedieron a la detención de cinco sospechosos de la brutal agresión que padecieron varios alumnos de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) en Oberá. 
Entre los apresados se hallan dos hermanos de un suboficial que presta servicio en la jurisdicción de la Unidad Regional II. Se trata de Maximiliano N. (17) y Camila N. (18). También fueron capturados Jorge B. (17), Sebastián S. (17) y Fernando M. (17). Los cinco permanecen alojados en diferentes dependencias. 
Según los investigadores, entre los elementos que compromete a los sospechosos se halla un teléfono celular que en los últimos días fue vendido en barrio Norte, un aparato que habría sido hallado en el predio de la universidad durante la misma madrugada en que se registró el incidente. 
La jueza de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat, ordenó que los jóvenes sean notificados del motivo de detención, lo que para los menores se cumplimentó en presencia sus progenitores.
Asimismo se informó de la situación a la jueza Correccional y de Menores Adriana Zajaczkowski. 
Por otra parte, fuentes del caso mencionaron que el suboficial citado tiene un tercer hermano detenido por un hecho con arma de fuego. Se trata de un sujeto mayor de edad implicado en un ataque a tiros contra un vecino de Villa Blanquita. 
El hecho se registró el 23 de marzo pasado en perjuicio de Samuel Sosa (38), quien sufrió un disparo en una pierna. 

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