Falencias en investigación limitan la acusación contra la médica

Jueves 17 de mayo de 2018
Dos puntos considerados clave en la instrucción de cualquier causa judicial que investigue la muerte en circunstancias dudosas de una persona aparecen vacíos en el expediente que llevó a debate oral a la médica María Gabriela Rabán, por el fallecimiento de un bebé durante el parto practicado a fines de septiembre de 2012 en el hospital público de Jardín América.   
Son falencias en la investigación que limitan la acusación a la profesional, que igualmente por estas horas corre riesgo de ser condenada e inhabilitada para ejercer la profesión. 
Una tiene que ver con la falta de autopsia al cuerpo del bebé que nació muerto (iba a llamarse Juan Pedro) y la otra con la imposibilidad de contar con la historia clínica original de la denunciante y madre del pequeño, Ramona Coceres, como también los documentos resultantes del procedimiento que se realizó antes, durante y después del parto, relacionado con la criatura.
De las dos fallas instructivas, solamente una pudo ser subsanada al principio de esta semana con el allanamiento al nosocomio jardinense. Se incautaron los documentos originales, que serán cotejados con la copia certificada que fue remitida en su momento como respuesta al pedido del por entonces denunciado juez penal Éctor Acosta. 
La medida se concretó como consecuencia de una serie de diferencias detectadas en la copia oficial que obraba en el expediente, con el mismo documento que aportó la mamá. Se consideró que pudo haber sido adulterado, por lo que la historia clínica original permitirá detectar si alguien trató de ocultar algo modificando datos concluyentes y, en caso de confirmarse, quién fue.
“En el expediente obran dos historias clínicas distintas, ninguna era original. Una la entregó la madre junto a la denuncia y otra copia fue remitida por el hospital. En esas constaban ciertas diferencias que nos abre la sospecha de una posible adulteración de datos”, explicó el fiscal penal de Jardín América, Jorge Fernández, en una entrevista concedida al programa Acá te lo Contamos, que se emite por Radioactiva 100.7.
Sobre eso, aseguró que “con la documentación original en la mano, la idea es comparar con mucho detenimiento las tres para confirmar o descartar esas supuestas modificaciones y, en caso de que se hayan producido, saber qué se pretendió ocultar y quién lo hizo”.
De confirmar las irregularidades, se daría lugar al inicio de una causa paralela con imputaciones a los responsables de cometer los delitos de encubrimiento y adulteración de documentos oficiales. “Una vez que tengamos las pruebas, podríamos merituar el inicio de una causa paralela”, adelantó el fiscal Fernández. 

“Mucho trabajo” 
Si bien tiene que trabajar sobre los elementos que figuran en el expediente y su pedido de allanar el hospital tuvo que ver con ampliar el marco probatorio, de por sí deficiente, Fernández opinó con cautela sobre el trabajo desarrollado por el anterior magistrado. “Debía haber requerido el original de la historia clínica, no copia certificada, y también se omitió la autopsia que permitiría conocer la causa real del deceso del bebé, pero quiero entender que omitieron considerar esas medidas por la cantidad de trabajo y así determinaron que las que tenían eran suficientes”, dijo. 
“En esa etapa (desde 2012 hasta 2017) el juzgado seguro estaba recargado y si bien pasaron estas omisiones, esta fiscalía actuó a tiempo para darle al magistrado más elementos para su análisis a la hora de dictar sentencia. Fuera de eso, entiendo que en el expediente hay elementos que determinan negligencia en el accionar de la doctora Rabán, enmarcada en la omisión al nivel de prevención o prudencia que pudo haber existido en ese momento”, añadió.
La defensa de Rabán, a cargo de los abogados Horacio Noguera y Elizabeth Auras, pidió la absolución por el beneficio de la duda, en tanto que el fiscal Fernández mantuvo la postura de condenarla a un año de prisión en suspenso y cinco de inhabilitación para ejercer la medicina por el delito de negligencia por omisión, encuadrado en el artículo 84 del Código Penal.

Fue detenida al ser considerada en rebeldía

Desde la media mañana hasta cerca de las 14.30 del martes, la doctora Rabán estuvo detenida en la comisaría de Puerto Rico, al ser considerada en rebeldía por el juez Osvaldo Lunge.Sucede que llegó media hora después de lo previsto a la jornada de debate. Pero ya en la tarde, luego de escuchar los justificativos de la doctora, se dispuso su liberación.El Territorio intentó dialogar con ella, pero se excusó, diciendo que todo lo que tenía para decir, lo hizo en el marco del juicio oral. En esa instancia se defendió de las acusaciones asegurando que hizo “todo lo humanamente posible para salvar la vida del bebé”, por lo que, en sintonía con sus dichos, sus abogados pidieron la absolución. Recién el martes 29 continuará el debate y podría conocerse la sentencia.


“Los doctores se sentaron a ver cómo me desangraba en el parto”

Benjamín se iba a llamar el hijo de Alicia Monzón. Hoy tendría que tener alrededor de seis años, pero no llegó a nacer porque, al igual que Juan Pedro, murió en la sala de partos del hospital de Jardín América. 
Transcurridos alrededor de seis años, su madre aún recuerda con angustia ese momento que debió ser el más feliz de su vida, pero la sumergió en una angustia interminable. Busca justicia por la muerte de su bebé y juró no descansar hasta que los médicos que la atendieron ese día sean condenados. Por eso, observa con esperanzas que ocurra pronto, teniendo en cuenta el juicio en proceso por la denuncia de la familia Coceres.
Monzón contó que pasó por la misma situación el 30 de agosto de 2012. “Fui internada a las 19, desde que ingresé al hospital me atendió mi obstetra, quien hizo el tacto y tenía tres centímetros de dilatación, por lo que me dijo que esa misma noche iba a nacer mi bebé, pero que él no iba poder atenderme. Entonces me derivó a otra doctora, ingresé a la sala de internación, no dejaban entrar a nadie de mi familia para que me acompañe y sólo me comunicaba por celular. Toda la noche no se acercaron a controlarme, así que pasaban las horas hasta que llegaron las 3 de la mañana, fui a enfermería y le dije que sentía mucho dolor, que el bebé quería nacer, entonces entré a la sala de partos y comenzó la tortura”, narró. 

Muerte en el quirófano
“Empezaron a gritarme que me aguantara, que quién me mandó abrir las piernas y que tenía que hacer todo el trabajo porque si le pasaba algo a mi bebé, iba a ser la culpable. Mi hijo no lograba nacer, pedí que hagan una cesárea, pero los doctores se sentaron a ver cómo me desangraba en el parto. Mi papá le pidió al doctor que salve a mi bebé y él le preguntó si tenía plata, mi papá le dijo que tenía una moto y que después le podía conseguir más, entonces me dijo que no me iba a hacer la cesárea porque mi papá no tenía suficiente. Cuando sacan al bebé no lloraba, porque estaba ahogado con el líquido, pero después de ahí no lo vi más”, dijo.

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