Fernando Abelenda le corre algunos velos a la cultura correntina

Domingo 26 de mayo de 2019 | 10:00hs.
Fernando Abelenda.
“Cuando me puse en contacto con la obra de Freud yo pensé que el psicoanálisis había sido inventado para curar la locura de Corrientes”, disparó en plena entrevista sobre la profesión el destacado intelectual Fernando Abelenda. 

Este psicoanalista, en una charla relajada, tranquila y descontracturada, repasa en parte su profesión pero no deja de cuestionar la indolencia de la dirigencia y religiosa ante los sufrimientos populares.

Desnuda la decadencia conservadora que impregna la identidad correntina, pero también hay similitudes respecto a algunas costumbres en otras provincias como Misiones. Se puede decir que este médico y académico, habla de Corrientes pero también ilumina sobre lo que sucede en otros puntos del país, como la falta o pérdida de trabajo lo que implica para un padre de familia, es tan universal como el sufrimiento.

La nota que reproduce el diario El Territorio, se concretó en el Teatro Vera en Corrientes, a cargo de Eduardo Ledesma, en un ciclo de entrevistas temáticas. Desde ese ámbito comienzan a resonar con más fuerza e interés, las palabras de Abelenda. Aquí reproducimos algunos de sus principales conceptos.

¿La gente está angustiada en estos días?
Sí, y es exactamente por cuestiones políticas o socioeconómicas. Las cifras de pobreza de Corrientes tienen su correlato en el pequeño hogar y es lo que se discute. Uno se encuentra con situaciones angustiantes. Si bien es cierto que la sociedad contemporánea ha desterrado la idea esa de que el padre sea el encargado de la familia, lo cierto es que cuando es él el que no tiene trabajo o cuando el trabajo que tiene no le alcanza para llegar y no trae el dinero, ahí empieza a perder autoridad y se culpabiliza.
En general, la angustia social podríamos decir que en nuestra época es inherente al hombre. No siempre fue así. 
Es responsabilidad de toda la clase dirigente que cuando se dan situaciones coyunturales, hay una angustia que es existencial pero hay que ver responsabilidades.

En el libro ‘Derecho, democracia y poder’, se contextualiza sobre el rol del hombre en la Modernidad, y hablan de las bases de la religión y la tradición heredada, que muchos de ellos son cuestionados en estos días. ¿La sociedad correntina ya no basa su ser en la religión, tradición y costumbres?
Yo creo que nadie escapa de eso. En estos tiempos, y muchos de los sociólogos y psicoanalistas coinciden, en que la figura del hombre ha caído. En religión se tiene una idea del Dios como padre y esa idea ha caído. Es un pensamiento peligroso porque no permite el pensamiento crítico.
Sociedades como las de Corrientes tienen un alto componente de religiosidad y que parece que muchas de esas ideas no se discuten o no pueden hacerlo.

Hay una frase que dice que el pasado siempre fue mejor, ¿es así?
Cada época tiene la percepción de vivir en el peor de los mundos posibles, pero también está el pensamiento que estamos mejor. Hay una tendencia a sentir que vivimos en una especie de agonía y el psicoanálisis va muy en contra de esta idea, de posicionarnos como víctimas, porque te saca la responsabilidad. Las víctimas no son responsables y es un discurso común, de las corporaciones y las políticas, donde no hay un sujeto responsable. Hay corporaciones que manejan el mundo y es una cadena, como una especie de psicópata.

Hay algunos periodistas, medios y dirigentes que dicen que los precios están locos, ¿están equivocados?
Hubo una política de sometimiento. Son políticas errantes, de cautiverio, de silencio. Siempre hay conflictos entre el poder político y el interés del poder real. Lo interesante es cómo el poder económico, mediante los medios de comunicación, juegan un papel importante. A veces, es éste el que más desgasta la realidad y da un paréntesis. No todo es culpa del poder político sino del económico, que son los que tienen mayor poder y responsabilidad. Es aquí donde los políticos tienen que venir y entender que son legitimados por el pueblo.

¿Sos de transarte en discusiones en función de la grieta?
Yo tengo mi interpretación. Hay muchos intereses de por medio. Eso es una política que apunta al poder económico. En términos de Jauretche uno lo podría interpretar como convencimiento.

¿Cómo ves la situación del país?
Mal, muy mal. En esto también hago referencia a Jauretche, en que lo último que tenemos que perder es la alegría. A mí me duele la provincia con las cifras que tiene y creo que Corrientes sufrió a lo largo de su historia. También es responsabilidad de la clase dirigente y no sólo política. Corrientes ha sufrido como una especie de declive que para mí empieza cuando se gana la guerra del Paraguay. Cuando el país fue peronista, Corrientes fue antiperonista. Es como que somos socios en la pérdida y nunca en las ganancias. 
Fijate lo que pasó con Malvinas: Corrientes puso un montón de chicos, es la provincia que más aportó cuando se habla de sangre inocente. Recuerda allí lo que un hijo le pregunta a su padre: “Contame qué pasó” y “el ex combatiente le dice, no me sale mi hijo, no me sale”.
Cuando escuché eso me emocioné y pensé que la tarea de un intelectual, de alguien que opine en los medios, es contar sobre eso, que no le sale. A éste así como no le sale, a un ex combatiente de Malvinas, no le sale al peón que está oprimido, una persona que en el siglo 21 no tiene agua corriente, no tiene escuela para sus hijos, no tiene electricidad. 
Entender es entonces darle voz a eso, me parece casi una definición de lo que es ser un intelectual.
Muchas veces he pensado que vivimos en una sociedad que se jacta de sus tradiciones y de su vida en identidad; como si los hombres y las mujeres de estas tierras, estuviéramos condenados a ser idénticos a nosotros mismos. 
Una identidad conservadora en muchos aspectos es agobiante. Al mismo tiempo, y esto es lo grave, es apacible y complaciente. 
Un ser correntino al que se le rinde pleitesía y se lo llena de atributos positivos y de adjetivos altisonantes en poemas, con un sentimiento atávico el inveterado de minusvalía.
La nuestra es una sociedad que se nutre de contradicciones. Por un lado, reivindica los valores cristianos y por otro, exhibe niveles de injusticia social y de pobreza indignante. 

También escribió alguna vez que vivir en una provincia marginal periférica a los centros de poder era aceptar estar en el bando de los derrotados, de los sin nombres….. 
Digo una cosa rápida con respecto al pensamiento sacro y la religiosidad de nuestra tierra: por ejemplo, creo que hay una responsabilidad de los dirigentes, de la religión. 
Porque acá en Corrientes hay una historia. El Monseñor Devoto (conocido como el Apóstol de los pobres) en Goya fue uno de los tipos que apoyó a las Ligas Agrarias que fue la primera vez que los peones rurales tenían como voz. 
Llama mucho la atención que en un 49 por ciento la Iglesia se mantenga -ahora- en silencio. La iglesia tiene responsabilidad porque está este pueblo que es profundamente católico. Si es profundamente católico, la iglesia católica tiene que estar a la altura. Eso me parece a mí. 
No soy nadie para decirle que tienen que estar, pero ellos sí saben que tienen dictamen, que tienen que hacer. Lo mismo pasa con la clase política. Nunca modifican, nunca aparecen con una posición de ruptura.

El psicoanálisis como reflexión
Como soldados de Sigmund Freud, los psicoanalistas están al servicio de los demás para escucharlos y descubrir qué es lo que genera algún malestar emocional y así conocer las raíces de los conflictos para solucionarlos. Entre tantas voces ajenas, se enfrentan periódicamente a la posibilidad de perder la suya propia, ya que al igual que los individuos a los que analizan, también tienen conflictos que los atraviesan y los constituyen como seres humanos. Fernando Abelenda afirma no haber perdido "esa" voz en sus tres décadas en ejercicio de lo que él considera como una disciplina, que va a la par de la medicina y de lo social. "En la actualidad hay muchos estudios de la mente y el psicoanálisis se sitúa en el límite de lo orgánico y espiritual. Como resultado, se refleja parte de la experiencia humana", reflexionó. "Lo más cómodo es decir que la gente es depresiva, mientras que lo más complicado es tratar de escucharla", sentenció sobre algunas de las consideraciones sobre la disciplina y la angustia de la sociedad contemporánea.Asimismo, es uno de los intelectuales que supo trasladar el campo del psicoanálisis para interpretar y dar perspectivas sobre los grandes discursos públicos en algunos de los medios correntinos. Desde su formación, relaciona los acontecimientos desde la óptica de la mente, intentando descifrar los porqués. A la par de su profesión, pasó algunos de sus momentos arriba de los escenarios compartiendo a la sociedad algunas canciones del género clásico.


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