Festival del Litoral: “El folclore necesita una renovación”

Miércoles 20 de noviembre de 2019 | 01:00hs.
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

“Ramón Ayala es profeta en su tierra gracias a ustedes. Yo les digo, Atahualpa Yupanqui cuando se murió no tenía ni casa. Tenemos que cuidar a nuestros artistas y ustedes son un ejemplo como lo cuidan a Ramón Ayala”, enunció Antonio Tarragó Ros sobre el escenario Alcibíades Alarcón. La vigencia de nuestra música y la importancia del festival en su cincuentenario como un bastión que resguarda la cultura, fueron los conceptos que repitieron numerosos artistas en esta edición de oro. Tarragó Ros, como padrino del Festival Nacional del Litoral estuvo el lunes en el cierre de la fiesta que se extendió durante cinco noches a pleno.

Así, casi 28.000 personas disfrutaron de la fiesta más grande del folclore regional. El domingo, con una grilla fuerte, fue uno de los días más convocantes y hasta se cerraron las puertas del predio tras el ingreso de más de 7.500 personas. El jueves, primera antorcha festivalera, también tuvo entradas agotadas.  Se cree que en promedio hubo alrededor de 5.000 personas cada jornada.

“Yo creo que este festival creció a pasos agigantados  y antes era un festival casi propio del lugar, pero ahora el país entero sabe que existe”, refirió Soledad Pastorutti, encargada de cerrar la edición de oro.

El infaltable Ramón Ayala fue uno de los que abrió la quinta luna.     
Mientras, Andrés González volvió a subir a escena junto a Che Trío Porá y Verónica Noguera, en la última luna también se conoció a los galardonados con el premio Revelación y Consagración. El primero quedó en manos del joven arpista paraguayo Franco Redes y la Consagración resultó para el grupo La Guitarreada, que desató aplausos el viernes.

La pizca de Mercosur estuvo dada el lunes por el ballet Afro Samba. Los dirigidos por Claudio Benítez arengaron al público a puro ritmo de lambada y otros géneros brasileños. Previamente, Canciones de Selva y Río con Sebastián Ibarra (Chaco), Gastón Nakazato (Misiones) y Raúl Martínez (Corrientes) dio aires de modernidad al cancionero de la fiesta. Los Grillos Sinfónicos remarcaron la fuerza de la juventud en el festival, tal como una pequeñísima bailarina que apareció invitada por Pamela Ayala y la contundencia de Loreley Benítez en modo solista.

 Fabián Meza se lució a su turno y como invitado de Soledad para Cosechero. En tanto. Amadeo Tutu Campos despertó el sapucay en las gradas con puro chamamé. El humor de Rulo Espínola (Fer Rosa), ya minutos antes del ansiado show de La Sole, fue el toque final para distender a todos los presentes que llegaron al Manuel Antonio Ramírez para revolear los pañuelos. Inclemencias cotidianas como el tránsito en la ciudad, la rutina en el amor y las infaltables referencias a “la vida en el puente a Encarnación” fueron los ejes que desataron carcajadas y aplausos por doquier para este misionero en la piel de personaje paraguayo.

Acordes del litoral

“La música es un discurso”, sostuvo Tarragó Ros en extensa conferencia en la que arengó por la defensa del folclore frente a ritmos foráneos. Hermanado en ese espíritu, el jujeño Bruno Arias volvió por segundo año consecutivo a poner en tapete la música más típica del NOA, con carnavalitos y tikus. “Un sapucay contra el ajuste”, vociferó en su turno sobre el escenario tras cantar “El pueblo unido jamás será vencido” y contar que quiere producir canciones más litoraleñas. “ Me han marcado Ramón Ayala, los hermanos Núñez y el Chango Spasiuk” (ausente en el cincuentenario), refirió Arias al tiempo que destacó la recepción de los ritmos norteños en Posadas.

Raíces afro, gauchas, mbya o inmigrantes como las de tantos artistas que subieron en estas cinco lunas y las de Nervura (la obra del ballet oficial que se vio el lunes) fueron enmarcando este festival que crece a orillas del litoral abrazando al mundo entero.

“Cuando uno habla de su pueblo le va a llegar a cualquier corazón, entonces cuando uno es lo que es, no hace falta decir otra cosa. El misionero tiene eso muy claro en su forma de ser, en sus fiestas...”, entendió La Sole (ver Soledad...).

Soledad Pastorutti recuerda sus raíces inmigrantes y alaba la música del Litoral

La cantante le puso garra a un show de más de una hora aun con problemas en la voz.
“Ella dice que se casó por amor y sus regalos entraban en un pañuelo de seda”, contó Soledad Pastorutti sobre su abuela a un repleto anfiteatro. La mujer, que a los 87 años irradia felicidad a pesar de achaques y dolores, fue su inspiración para Se casó la Valeria, un emotivo tema de su último disco, La Gringa. 
Con sus cuatro apellidos de origen italiano, la oriunda de Arequito, Santa Fe, reivindicó sus raíces y contó que su camino en el folclore no fue fácil. “Cuando empecé a cantar folclore era una rareza. No sabían cómo tomar a esta ‘gringuita’. No puedo negar que me gusta la música de mi país y tampoco puedo negar que mi abuela llegó de Italia a los 16, descalza de un pie, a trabajar la tierra”, le dijo al público misionero, que bien sabe de historia inmigrante.

Ya en conferencia de prensa tras casi una hora y media de show en el que condensó éxitos de siempre como Kilómetro 11, Que nadie sepa mi sufrir, Cariñito, Puerto Tirol y Humahuaqueño con hits propios como Tren del cielo, Tambores del sur y algunas baladas más recientes, se explayó sobre la importancia de la autenticidad.
“Me gustaría que la gente de algunos medios me acepte tal cual soy, me acepten gringa, como la que canta folclore y no tener que maquillar demasiado mi música para que me acerquen a la gente”, deslizó al entender que muchas veces el folclore queda fuera de los circuitos comerciales de las radios. “Gracias a Dios, en el interior del país y en los festivales tienen una fidelidad única para con los artistas de folclore”, agregó, al tiempo que estimó que la música del Litoral sigue representando “los valores de la gente”.  “No sólo habla del paisaje, habla de sentimientos. Ya con un sapucay uno puede empezar a entrever los dolores del alma. Es como un rezo”, sostuvo al admirar la profundidad del chamamé.

En esa línea, si bien juzga necesaria la creación de un nuevo folclore, un nuevo chamamé, nuevas canciones que lleguen al corazón como los clásicos de siempre, se mostró esperanzada. “Creo que todavía no se han explotado los ritmos de esta zona y tienen una gran oportunidad de pasar las fronteras. Sé que el folclore necesita una renovación, que merece otro lugar en todo el país y vamos a luchar  para que así sea”, alegó.

Por otro lado, habiendo surgido muy chica, abrió su corazón y postuló pros y contras de estar en boca de todos.
“Cuando cumplí 20 años de carrera me di cuenta de que no era poco lo que había hecho. Siempre la gente me decía: ‘Ay, qué humilde, qué buena onda’, pero porque nunca me la creí. Pero nunca me la creí en el peor sentido también”, arrancó explicando.

“A mí las críticas me dieron duro, duro con 14 años y eso en algún aspecto fue positivo, porque me ayudó a formarme como artista, pero me bajaron mucho la autoestima”, recordó y se planteó como desafío convertirse “en una gran artista en ese aspecto también. Creo que todavía no salió mi mejor disco, creo que todavía no hice lo mejor que pude por mi música”.

En ese sentido es que se propuso que su nuevo disco, demorado por algunas grabaciones que no pudo hacer -tuvo un año movido que repercutió en su voz y su cuerpo- tenga un sello bien personal. Además de la canción dedicada a su abuela materna, hay otras relacionadas a su familia, autobiográficas y una balada dedicada a su marido Jeremías.

Con ganas de que lleguen las fiestas para descansar, disfrutar junto a los suyos, La Sole resaltó que disfruta muchísimo el festival y estar en Misiones. Elige calor y humedad incluso para estar con sus hijos y sobrinos (su hermana Natalia la descosió en el escenario).

“La gente del Litoral es muy especial, siente mucho cada canción y eso es algo que no pasa en todos lados. Cuando subo a un escenario siempre vengo con un compromiso, pero este es un público que se entrega mucho, por lo que el artista también tiene que hacerlo. De verdad me voy emocionada y feliz”, cerró. 

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