“Fue un crimen organizado, pero tenían información equivocada”

Jueves 9 de agosto de 2018 | 08:00hs.
Hoy se cumplen cuatro años del asesinato de Héctor Knott (47) en el marco de un asalto perpetrado en su domicilio en Montecarlo y su familia sigue pidiendo justicia, más aún porque considera que la causa está parada y sin ningún tipo de avances.

Knott trabajó y vivió en Suiza durante 24 años. Regresaba a la provincia dos o tres veces por año para visitar a sus familiares, pero cuando su padre falleció decidió volver a instalarse en Montecarlo, su ciudad natal.

El hombre era padre de tres hijos, dos de ellos fruto de su primer matrimonio y el restante lo tuvo junto a su segunda esposa, con quien vivía y con quien justamente se encontraba esa fatídica tarde del 9 de agosto de 2014 cuando fueron sorprendidos por delincuentes que ingresaron a su casa con fines delictivos.

A cuatro años del violento episodio, la que decidió hablar por primera vez desde el hecho fue Irene Hall, madre de la víctima, y ante los grabadores de El Territorio exigió avances en la investigación.

“La causa está archivada y no se mueve. Sé que las cosas están muy cerca, a mi no me van a decir que no saben dónde están los asesinos. Sé muy bien cómo fueron las cosas, pero como no hay testigos y no tengo pruebas, no puedo hablar. Esto fue un crimen organizado y pensaron que mi hijo tenía mucha plata porque había venido de Suiza”, fueron sus primeras palabras.

Y continuó: “Nadie me quita de la cabeza que fue un crimen organizado y los delincuentes tenían una información equivocada, que él tenía mucha plata y no la tenía, porque siempre invertía en sus autos, su casa, su familia. Tuvo la mala suerte de terminar así. Porque era una persona trabajadora, jamás tuvo diferencias con nadie”.

En este contexto, cabe mencionar que la causa por el homicidio de Knott en un principio recayó en el Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado, pero luego pasó al Juzgado Dos de la misma circunscripción judicial.

“No sé si hubo falencias en la investigación, eran otras las autoridades. No sé qué tomaron en cuenta, si por un tiempo teníamos custodia policial y hasta ahora la Policía hace recorridas por acá. Después de lo que le pasó a mi hijo no sé si tengo miedo o no, porque uno nunca sabe lo que va a pasar”, sostuvo Irene, quien a pesar del tiempo transcurrido aún no logra sacar de su mente la imagen de su hijo tendido y desvanecido en el parque lindante a su casa tras recibir un disparo.

La mujer además recordó que “mucho tiempo después me contaron que mi nieto, que en ese momento tenía 20 años, durante una semana recibió llamados donde le pedían 10.000 pesos y que iban a darle los datos de quién organizó el asalto. Lamentablemente no me contaron a tiempo porque iba a dar esa plata, si lo que más quería ya lo había perdido. No me habían dicho por temor a represalias después”.

La madre de Knott aseguró que volverá a insistir con la continuidad de la investigación para que su hijo descanse en paz y que sus hijos tengan la tranquilidad de que se hizo justicia. 

El caso
La trágica jornada del 9 de agosto de 2014 comenzó cuando la esposa e hija de Knott, junto a un primo salieron de la casa del empresario en una Chevrolet S-10 con la intención de realizar compras. A los pocos minutos, fueron interceptados por tres delincuentes que, bajo amenazas con armas de fuego, los obligaron a regresar a su casa.

Allí estaba el empresario junto a otro de sus hijos. Acto seguido, los asaltantes encerraron a los familiares en un baño de la casa y se quedaron a solas con Knott. Al parecer, buscaban un importante botín que nunca apareció, aunque sí lograron robar 30 mil pesos.

Para cubrir la huida, los ladrones subieron a la Chevrolet S-10 al dueño de casa y salieron presurosos de la propiedad. Pero en un determinado momento, la víctima habría intentado escapar y esa decisión desató la furia del trío delictivo. A causa de esto, Knott terminó ejecutado de un tiro en la espalda.

Seis meses después, y sin muchas novedades importantes en la causa, la camioneta desaparecida desde el día del crimen fue hallada en un pinar privado de la ruta provincial 16, cercano al límite entre ésta localidad y Piray. El rodado fue encontrada por trabajadores de la empresa propietaria del terreno, quienes vieron el rodado escondido entre la vegetación.

En su momento, dicho hallazgo renovó las esperanzas de la familia en esclarecer el caso, pero en los meses siguientes la causa volvió a perder fuerza y ahora el expediente continúa en foja cero. 

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