Informe de Domingo: Los millones del humo extranjero

Domingo 7 de octubre de 2018 | 12:10hs.
Tiene una demanda enorme, deja ganancias millonarias y no acarrea las mismas consecuencias que operar con estupefacientes. Sobre esas tres bases se asienta el negocio del contrabando de cigarrillos en la provincia. 

Estas “virtudes” que presenta el negocio transforman entonces al cigarrillo en prácticamente la joya del contrabando. Ambas palabras ya están directamente asociadas y casi que se refieren a lo mismo en el imaginario social. 

Las incautaciones de cigarrillos sobresalen en los procedimientos que despliegan las distintas fuerzas de seguridad en la provincia, entre ellos, la Policía de Misiones, la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) y Prefectura Nacional Argentina (PNA). 

Sin ir más lejos, entre el miércoles y el viernes pasados la fuerza provincial ejecutó tres procedimientos en las localidades de Montecarlo y El Soberbio que culminaron con el secuestro de casi 5.000 gruesas de cigarrillos que no registraban avales aduaneros. 

El primer hecho se dio en Montecarlo, cuando los efectivos locales montaron un operativo en barrios cercanos a la costa del río Paraná para interceptar una camioneta Toyota Hilux que ya venía siendo vigilada hace varias semanas por sus sospechosas maniobras. 

Fue así que, en determinado momento, detectaron al vehículo y el conductor cambió de recorrido hasta llegar a la ruta nacional 12, donde dejó abandonada la camioneta y continuó su fuga a pie. 

Dentro de la camioneta, los uniformados dieron con un total de 1.800 gruesas de cigarrillos paraguayos y el resultado obtenido motivó nuevos procedimientos, ya que esa misma noche el Juzgado Federal de Eldorado autorizó allanar una vivienda de alquiler en el barrio Henter. 

Los pesquisas señalaron que la Hilux fue vista salir de ese inmueble en varias oportunidades y el resultado obtenido en el allanamiento volvió a ser positivo, ya que allí dieron con otras 1.800 gruesas de cigarrillos que estaban a punto de ser cargadas en un Peugeot 307 que, al igual que la camioneta, era un vehículo mal habido.
El último operativo, en tanto, se dio el viernes a la noche en El Soberbio, más precisamente en el paraje Capín Largo, una zona de difícil acceso por la vegetación reinante.

Hasta allí llegaron los uniformados del Comando Radioeléctrico local que dieron con 950 gruesas que estaban ocultas bajo una lona, esperando el momento en que sus responsables decidan cruzarlos a Brasil. La carga fue valuada en 712.000 pesos, pero su valor una vez cruzado el río Uruguay podría tranquilamente triplicarse. 

Procedimientos como estos se multiplican a lo largo y ancho de la provincia. Tal es así que, según indicaron fuentes consultadas, la Policía de Misiones ya registra casi 20.000 gruesas de cigarrillo de contrabando quitadas de circulación en lo que va del año. Estos golpes se traducen en más de 10 millones de pesos de pérdida para las organizaciones dedicadas a este negocio ilegal. 

Además de Montecarlo y El Soberbio por estos casos particulares, las localidades donde se registran más incautaciones también son Jardín América, Puerto Rico, Puerto Iguazú, San Pedro y últimamente Posadas, donde se notó un incremento, según explicaron los voceros consultados. 

En este punto también se debe mencionar que, además de los decomisos de mercadería, la Policía lleva adelante otra lucha contra la logística de las bandas contrabandistas o narcotraficantes. 

Esto se traduce en el secuestro de casi 90 vehículos utilizados para estos fines a lo largo del año. De la cifra total, se destacan las camionetas y vehículos de alta gama que son obtenidos a bajo costo en Brasil y luego de desguazados para ponerlos a funcionar con su máxima capacidad de carga en Misiones.

A la luz
Todo el entramado, el funcionamiento, las rentabilidades y las rutas del contrabando de cigarrillo quedaron en especial evidencia en enero de 2016, cuando el accionar de un famoso clan familiar dedicado a este negocio al margen de la ley ya no pudo ser pasado por alto. 

Fue un tiroteo el que terminó por descubrir lo que para todo Jardín América era un secreto a voces. Una patrulla de la Unidad Regional IX realizaba recorridas por caminos de Colonia Oasis cuando se cruzaron con dos vehículos que provenían de la costa del río Paraná.

En esa instancia, los vehículos sospechosos dieron vuelta en U y comenzaron a escapar por las calles de tierra y cubriendo su fuga a tiros. Los uniformados, en ese momento, reconocieron que uno de los tiradores era integrante de una conocida familia local siempre sospechada de dedicarse al contrabando de cigarrillos. 

En medio la polvareda por la persecución, los uniformados terminaron dando con la Ford Eco Sport desde la cual presuntamente disparó el involucrado. En el interior del rodado dieron con una carga de 1.500 cartones ingresados al país sin aval aduanero. 

Luego de eso, la Policía ejecutó una serie de procedimientos que incluyó el allanamiento de varias viviendas de la familia en Jardín América, en una de las cuales terminaron dando con anotaciones de los negocios del contrabando, armas de fuego, cartuchos, butacas que suelen ser quitadas de vehículos para maximizar sus capacidades de carga, cajas de cigarrillos, menos de dos kilogramos de marihuana, entre otras cosas. 

Desde allí, el principal apuntado permaneció casi medio año en la clandestinidad, hasta que decidió presentarse voluntariamente ante la Justicia para enfrentar el proceso. Luego de ello, comenzaron los planteos y recursos que uno a uno la Cámara Federal de Apelaciones fue resolviendo. 

El último fallo fue en junio, cuando los magistrados del tribunal de alzada confirmaron tanto lo actuado hasta el momento como el procesamiento del implicado por los delitos de encubrimiento de contrabando, tenencia con fines de comercialización, abuso de armas, acopio de armas de fuego, piezas, municiones o instrumental para producirlas, y resistencia o desobediencia a funcionario policial, todos en concurso real.

Ganancias
Según estimaciones de los investigadores al momento de iniciada la pesquisa, el negocio del contrabando de cigarrillos les dejaba al clan una ganancia de aproximadamente 700.000 pesos por semana y la organización no descansaba nunca. Los viajes eran concretados entre tres y cinco veces por día, casi todos partiendo desde Colonia Oasis, ubicada a unos trece kilómetros de Jardín América por calles de tierra. 

Se estima que la organización se inició en el negocio del contrabando de cigarrillos hace al menos 17 años, cuando algunos integrantes de la familia empezaron a trabajar para otro hombre poderoso de la zona y luego abrieron su propio camino.

En 2016, los pesquisas consultados habían señalado que la banda contaba con una flota de al menos 100 automóviles operando por toda la provincia y tenía una gran estructura armada con trabajadores específicos para cada labor: cruce, alzada, reparto, nexos policiales en Paraguay e informantes en sectores clave. 

De acuerdo a los documentos incautados en la vivienda de los principales implicados, la banda realizaba entre tres y cinco viajes por día a distintas localidades.
Sus principales destinos eran Panambí, El Soberbio, San Javier, Oberá -en menor medida-, Santa María y hasta Paso de los Libres, Corrientes, inclusive. En todos esos puntos había nexos que permitían que los cargamentos de cigarrillo sean comercializados a Brasil a un valor dos veces mayor al que compraban.

El poderío de la banda se hacía notar además en las transacciones, todas efectuadas en el acto, con billetes en mano. La organización compraba la mercadería en plena costa por un valor de 500.000 pesos, luego la traficaba en varios vehículos hasta las localidades del río Uruguay, en donde la vendía a un precio que llegaba al millón y medio de pesos.

Luego, procedían a la división del dinero y al pago de las labores. El pase de la mercadería tenía un valor de 1.500 pesos aproximadamente, los choferes cobraban entre 400 y 800 pesos por viaje, a los que hacían la “alzada” les pagaban 400 pesos, mientras que los campanas recibían unos 300 o 400 por día.

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