Juan Minujín se pone místico al interpretar al Papa

Jueves 12 de diciembre de 2019
El actor forma parte de la exitosa Los dos papas junto a Jonathan Pryce y Anthony Hopkins y dirigida por Fernando Meirelles
Juan Minujín (44) interpreta a Jorge Bergoglio joven en Los dos papas dirigido por el brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios).
La película cuenta un encuentro imaginario entre el papa Benedicto XVI (Anthony Hopkins, 81) y Bergoglio, meses antes de la renuncia del primero y la elección del segundo, encarnado por Jonathan Pryce (72). El portal Ciudad.com conversó mano a mano con Minujín sobre el filme, que ya se estrenó en 41 cines de Argentina y desde el viernes 20, estará en Netflix

¿Qué te gustó más del proyecto?
En principio, lo que más me atrajo fue trabajar con Fernando Meirelles, de quien soy un gran admirador. Después, obviamente, cuando leí el guion me pareció extraordinariamente bien escrito y cuando supe que iba a estar Jonathan Pryce y Anthony Hopkins, más redondo no podía ser. Aparte de que es un personaje muy significativo e interesante de hacer.

Luego de tus charlas con el padre jesuita Octavio, ¿tuviste algún tipo de acercamiento a lo religioso o espiritual?
Si, espiritual te diría que si, no religioso, pero sí espiritual porque es interesante. De hecho, es algo que muchas veces a mí me da envidia de la gente que tiene fe. Es algo con lo que no estoy familiarizado y siento que es una gran compañía, que los que somos ateos o agnósticos no tenemos. Fue muy formativo en ese sentido la investigación de este personaje por esas cosas.

Bueno, vos te manifestaste en favor de la interrupción legal del embarazo y justo te toca interpretar al Papa.
Bueno, cada uno tiene puntos de vista personales. La película no es un tratado sobre las cosas que sostiene o no sostiene la Iglesia. Sino que habla del lado más humano de los papas, en la que dos personas que piensan muy distinto pueden acercar posiciones. En la que uno es muy conservador y otro es muy liberal, dentro de la estructura de la iglesia. Tengo que decir que la agenda internacional que tomó Francisco a mí me gusta y me representa en términos de cambio climático, de refugiados, de deuda externa de países pobres con el FMI. En ese sentido, me representa, más allá de que cada uno tiene diferentes puntos de vista sobre algunas cosas, en las que obviamente no estoy de acuerdo.

¿Hubo algo que te llamara la atención sobre el pasado de Bergoglio?
Me parece que la película es un hallazgo en el sentido de no evadir ningún tema controversial de Bergoglio en los años 70 en la Argentina, vinculado a la dictadura militar. No se evade, está puesto, está Jalics y está Yorio (N. de la R.: dos curas jesuitas secuestrados en la Esma, por los que Bergoglio intercedió ante la Junta Militar). Entonces, la película atraviesa muy valientemente todo ese momento. Y no solo lo atraviesa, sino que después potencia el cambio de Bergoglio al convertirse en Francisco.

¿Te sorprendió que en la película se tocaran estos temas controversiales?
No me sorprendió porque conociéndolo a Fernando no me imaginaba que fuera a hacer una película en la que todo fuera color de rosa, o una propaganda del papa o del Vaticano. Si estaba involucrado Meirelles era algo sustancial.

Viajaste a Londres para ensayar con Jonathan Pryce el tono del personaje?
Una vez que me eligieron acá en Buenos Aires, donde tuve las entrevistas con Fernando, viajé a Londres y tuve algunos encuentros con Jonathan. Probamos prostéticos, lentes de contacto y esas cosas. Fue para estar en línea, para concordar en algunas cosas, compartir algunas notas e ideas del personaje. Además, yo le grabé con acento argentino las líneas que tenía Jonathan en la película. Fue un trabajo informal, no para tratar de copiar el uno al otro.

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