“La madre de la beba es una víctima más, está en duelo y la estigmatizaron” - El Territorio Misiones

“La madre de la beba es una víctima más, está en duelo y la estigmatizaron”

Domingo 27 de septiembre de 2020
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

“Es una mujer de 20 años que vivió una vida de pobreza, abandono y maltrato. No tiene padres ni tiene contacto con sus hermanos. Por necesidad, a los 12 años se tuvo que acompañar con su concubino y a los 13 tuvo su primer hijo. Relató que siempre fue víctima de violencia por parte del hombre, que también ejercía violencia económica y nunca le dejó tener celular. Por eso, cuando vio que su beba estaba mal salió desesperada a buscar un teléfono para pedir auxilio”.

Así describió el abogado Dardo Koziarski los padecimientos de Lidia Ester S. (20), madre de Milagros Soledad Suárez, la beba de 8 meses fallecida el pasado 4 de septiembre en una humilde vivienda del barrio Ex Ruta 14, localidad de Campo Grande.

Desde esa misma tarde, la joven y su pareja, identificado como Rubén Rolando M. (39), permanecen detenidos por disposición del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá acusados de “homicidio agravado por el vínculo y encubrimiento”.

La situación de ambos se complicó a partir de lo dictaminado en primera instancia por el médico policial de Campo Grande, quien al revisar el cadáver de la beba encontró indicios de violencia y abuso sexual.

De todas formas, el posterior informe de autopsia firmado por dos profesionales del Cuerpo Médico Forense contradijo la opinión del primer facultativo y certificó que se trató de una “muerte natural producto de una sepsis (infección generalizada), falla multiorgánica a consecuencia de una bacteria o agente patógeno”.

En ese contexto, el defensor de la progenitora de Milagros Soledad presentó un pedido de excarcelación “atento a que está imputada de encubrimiento agravado, mientras que la imputación más grave le pesa al concubino”, quien cuenta con asistencia de una defensora oficial.

Perspectiva de género
Koziarski, codefensor de la acusada junto a su colega María Cristina Salguero, explicó que la figura de encubrimiento agravado, de acuerdo al artículo 318 del Código Penal, permite transitar el proceso penal en libertad, independientemente a las pruebas que aún se están reuniendo.

Por ello, reclamó que “su señoría resuelva situación procesal de nuestra defendida, la cual se halla en una especie de limbo jurídico”. 

Ocurre que más allá del informe forense que descartó la peor de las hipótesis, la semana pasada la jueza Correccional y de Menores, Adriana Zajaczkowski, subrogante en el expediente, ordenó una serie de medidas probatorias y aún no resolvió el pedido de excarcelación.

“La jueza citó a varios vecinos de los imputados para que presten declaración. También a los médicos para que expliquen cómo arribaron a conclusiones tan disímiles. Y que el hospital Samic remita la historia clínica de la beba, ya que nació prematura y permaneció varios meses internada en neonatología”, indicó el letrado.

Asimismo, remarcó que el último jueves realizó una presentación “para que se resuelva la excarcelación, tomando en consideración el informe médico de autopsia que ya fue incorporado al expediente e indica que se trató de una muerte natural. Esto indica que la muerte obedeció a otras razones que nada tienen que ver con un delito doloso”. 

Para Koziarski, la Justicia no puede subestimar el contexto “de extrema vulnerabilidad de la imputada, con el agravante que tiene tres hijos menores que la esperan y están al cuidado de un familiar del padre que no le merece confianza. Por ello, el juzgador debe aplicar perspectiva de género y visión humanista a la hora de juzgar”.

Absoluto abandono
En diálogo con El Territorio, el codefensor mencionó que nadie, familiar ni allegado, visita a su clienta en su lugar de detención en la Seccional Segunda de Oberá, lo que grafica un absoluto estado de abandono material y afectivo.

Además, expresó su absoluto repudio por el manejo de la información que realizó la Policía en las horas posteriores al deceso de Milagros Soledad, puesto que difundieron las peores sospechas sobre los padres, lo que luego fue desacreditado por la autopsia.

“Incluso, al ser detenida en la comisaría de Campo Grande dos mujeres policías le dieron una brutal paliza, lo que luego denunciamos ante la Fiscalía. También al concubino lo golpearon en su lugar de detención, y todo por el primer impacto que generó la información que hizo circular la propia Policía”, reclamó.

Koziarski manifestó que su clienta insistió en su inocencia, aseguró que nunca lastimó a su hija y que siempre la cuidó lo mejor que pudo.

“La madre es una víctima más. Está en duelo porque se le murió la hija, la estigmatizaron y es una mujer pobre que no está en condiciones de tomar decisiones como cualquiera de nosotros. La gente dice por qué no hizo esto o aquello, pero no tienen en cuenta que está condicionada por su propia vulnerabilidad. Y a pesar de todo, había noches en que ella no comía para que coma su hija”, indicó.

Y agregó: “La sociedad debe empezar a familiarizarse con las garantías constitucionales. Tenemos que aprender que vivimos en un Estado de derecho y que todas las personas tienen derecho a juicio justo, lo que implica que su responsabilidad penal se acredite por pruebas. No podemos emitir un juicio de valor sin tener las pruebas suficientes y eso fue lo que hicieron la Policía y la sociedad. Y como profesional del derecho tengo que decir que la Justicia es muy severa con el pobre”.

“La miseria pasa factura”
La pequeña Milagros Soledad Suárez nació prematura, el 24 de diciembre de 2019, con apenas cinco meses de gestación y un peso de 850 gramos.

Por su delicada salud, estuvo en el sector de neonatología del hospital de Samic hasta el 22 de junio, cuando regresó a su casa, ya que le demandó seis meses alcanzar el peso adecuado para recibir el alta.

Con relación al hecho, el codefensor comentó que su clienta negó rotundamente que el día del deceso haya tratado de evitar que llamen a la Policía, tal como declaró una vecina. En cambio, ratificó que su concubino la golpeó estando embarazada de cinco meses, lo que derivó en un parto prematuro.

A diferencia de sus tres hijos varones, el sujeto se negó a darle el apellido a la beba, por lo que fue inscripta con el de la madre.  “Esta mujer y su familia estaban inmersos en una extrema pobreza. Ella cuenta que el día del hecho salió un ratito y cuando volvió la beba ya no respiraba. Es que la miseria pasa factura, no es gratis”, reflexionó.

Por ello, consideró que no se pudo establecer cómo se produjo la infección que originó el deceso, al tiempo que subrayó: “Lo que quedó totalmente descartado es la muerte violenta. No hay lesiones compatibles con eso ni con abuso”.

“Pero de todas formas, ahora la jueza pidió peritar las prendas íntimas del padre para ver si hay restos biológicos, lo que denota que siguen con la tesitura del abuso, cuando eso ya fue descartado. Es como que quieren confirmar la versión de la Policía, pero la autopsia es contundente. El juzgador se atornilla a una hipótesis y se empecina, cuando debería ver las pruebas”, agregó Koziarski.

Presiones y diagnóstico erróneo

Con relación a la autopsia, tal como había anticipado El Territorio, se descartó el abuso sexual, ya que “no había lesiones perivaginales ni perianales que orienten en tal sentido. Pero sí se puede mencionar que la nena sí estaba muy descuidada”, confió una fuente. En tanto, además de la infección, también se determinó un bolo fecal en la parte terminal del intestino, producto de la deshidratación que afectó a la víctima. Por ello, explicaron que “por ahí los médicos que la revisaron en Campo Grande relacionaron el supuesto abuso con dos pequeñas excoriaciones que tenía, era porque defecaba muy grande y duro. En la zona vaginal tampoco había signos de abuso”. Otra discordancia entre el informe forense y la opinión de los médicos locales tiene que ver con un supuesto hematoma en la cabeza, lo que fue descartado en la autopsia. “En realidad, la nena tenía un cráneo deforme. Una deformidad en el occipital del lado derecho, que en primera instancia parecía un hematoma. Pero la deformidad era ósea”, precisaron. La fuente consultada reconoció que muchas veces los médicos locales y de la Policía “trabajan bajo mucha presión y si no se tiene experiencia, las lesiones impresionan y se puede arribar a un diagnóstico erróneo”.

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