La pesquisa por la búsqueda de Miño y Quintana sigue estancada

Lunes 8 de octubre de 2018 | 01:30hs.
Agustín Mazo

Por Agustín Mazo fojacero@elterritorio.com.ar

Hace casi un año, en una zona de pinares de la localidad correntina de San Carlos, ubicada a 80 kilómetros de Posadas, apareció desmantelada e incinerada la camioneta Peugeot Partner en la cual viajaban los entrerrianos César Miño (38) y César Quintana (33).

Ambos comerciantes de Concordia habían salido 26 días antes de sus hogares con la intención de cruzar a Encarnación por el puente internacional San Roque González de Santa Cruz para realizar compras y la aparición del vehículo es, hasta hoy, uno de los pocos datos concretos que se tiene en el expediente que investiga la misteriosa desaparición.

La última imagen que se tiene de estas personas fue captada el jueves 21 de septiembre del año pasado, un día después de que ambos salieran rumbo a Posadas.
El material fue tomado por una de las cámaras de seguridad de una estación de servicios ubicada a la vera del kilómero 406, en Monte Caseros, donde los viajantes se detuvieron para buscar agua caliente. Desde ese día las esposas de los comerciantes, Fiamma Chapay y Yanina Duarte, perdieron todo tipo de contacto con ellos.
A partir de allí se tejieron muchas especulaciones en torno a lo que pudo haber pasado con los comerciantes. Desde algún posible ajuste de cuentas hasta la posibilidad de un robo en plena ruta por parte de los miembros de una peligrosa banda de piratas del asfalto que operaba en la zona Sur de Corrientes, la cual ya fue investigada y de allí surgen escuchas telefónicas en donde los involucradas citaban de manera casual los nombres de Miño y Quintana.

Para la parte querellante, que es llevada adelante por las esposas de los entrerrianos con la representación legal del letrado Martín Jauregui, resulta poco creíble que con el paso de los meses no haya surgido ningún testigo que pueda aportar datos concretos  en  la pesquisa.

“Por la mecánica de lo que suponemos que pudo haber ocurrido y por la lógica delictiva que se manejaba en la zona es muy difícil pensar que no haya algún testigo”, sostuvo el abogado, quien además recordó que debido a un cambio de fiscal la investigación se detuvo y que por ello no se pudo avanzar.

Según comentó Jauregui, lo último que saben en torno al expediente es que según manifiesta el fiscal de Santo Tomé, Facundo Cabral, los comerciantes desaparecieron en Gobernador Virasoro, y la camioneta Partner en la que se movilizaban ambos fue vista unos 15 días antes por vecinos mientras circulaba en la zona donde finalmente fue hallada desmantelada.

“Por el momento vemos que hay un estancamiento en la investigación y hasta hoy en día no surgió más nada del caso”, añadió el letrado, quien mencionó que a partir de las gestiones que se hicieron se pudo lograr obtener en marzo de este año una recompensa de $200.000 para todo aquel que aporte datos sobre Miño y Quintana.

Por último, dijo que desde la querella se hizo todo lo posible para avanzar en el caso, desde el aporte de testimoniales hasta otras diligencias, pero más allá de la aparición del rodado, jamás se encontraron restos de ADN o algún otro indicio de vida.

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