Magalí Tajes: “Con la popularidad perdés libertad pero ganás madurez”

Martes 6 de noviembre de 2018 | 05:30hs.
La comediante Magalí Tajes llega mañana a Posadas para un show en el que se involucra por completo. Así lo manifestó en diálogo con El Territorio.

¿Qué es lo que el público misionero verá en ‘Los otros’?
Los otros es un espectáculo de stand up que dura una hora y media, donde me involucro con mi infancia, mis padres, la sexualidad, Dios, el amor romántico, entrelazando psicología y comedia. Es un show que giró por todo el país, Uruguay, Chile y Bolivia, y llega por primera vez a Misiones.

¿Cómo arrancaste con la comedia y el stand up?
Arranqué estudiando en el año 2012 con Fernanda Metilli y Luciano Mellera. Después continué mis estudios con otros comediantes de la escena local, estudié teatro, dramaturgia, clown. Trato de nutrirme de artes diferentes y usarlas para la comedia. La primera vez que me subí a un escenario tuve miedo pero también tuve la certeza de querer seguir haciéndolo.

Sos una de las más destacadas personalidades en las redes ¿A qué pensás que se debe esa llegada a las personas?
Creo que para destacar en redes hay que ser constante, genuino, tener ingenio y no desesperar. Cualquiera que veas con muchos seguidores en redes tiene esos cuatro condimentos y otros más, claro. Cada uno a su manera. Yo lo logré combinando la psicología, el humor y la escritura. Ese fue mi trío mágico.

¿Te considerás una influencer?
No es lo más importante para mí. Entiendo que el millón de seguidores puede generar algo de ese estilo, pero no estoy enfocada en eso.

¿Qué papel considerás que juegan las redes en la actualidad?
Las redes son la nueva televisión. Encontras de todo, desde humor hasta noticias, o podés encontrar información sobre budismo, recetas de cocina, deportes. Lo que quieras, lo encontrás.

¿Cuánto tiempo de tu vida ocupan las redes sociales?
Muchísimo. Es un trabajo y es un hobbie y esa combinación es peligrosa.

¿En ese sentido, cómo te tomó la popularidad y cuándo hiciste ese click al darte cuenta de que muchas personas estaban mirando lo que hacías?
Lo más difícil y raro fueron los primeros 100.000 seguidores. Después de ese momento, el número varía pero la sensación es similar, se torna borrosa la cantidad, sabés que es muchísima gente y tratás de dar lo mejor de vos para esa gente. Perdés libertad, pero ganás madurez y confianza.

Hay en la sociedad cierta mirada prejuiciosa sobre la forma de vivir o las decisiones que toman los llamados millennials ¿Qué pensás al respecto?
Siempre hay prejuicios con la generación joven. Mi generación va a tener prejuicios con la próxima. Pero siempre hay cosas buenas y malas en cada generación, siempre hay algo que aprender y algo que desaprender de cada una. Hay que prestar atención y no confundirse en eso.

¿De qué te nutrís al momento de armar tus shows?
Miro mucha comedia, muchas películas, voy al teatro, leo mucho, trato de descubrir qué es lo que quiero decir en ese momento, qué me está atravesando. En las épocas de creatividad, en las que tengo que generar contenido para un show, alterno entre lo activo de ir a la búsqueda de cosas que me despierten ideas, y lo pasivo de recibirlas y poder transformarlas en algo propio.

¿Cómo vivís la experiencia con la publicación de tus libros?
Es una locura y un sueño. No sólo porque se vende muy bien, o porque llega a otros países y se agota, sino también por las devoluciones que recibo a diario. Creo que eso es lo más hermoso de todo esto. Saber que algo que escribí afectó a alguien de alguna manera, le hizo un bien, o le movió algo. Esa es mi búsqueda y es lo más lindo de mi trabajo.

Dejaste de lado un trabajo formal y pospusiste los estudios por seguir tus sueños ¿Cuál sería tu consejo para alguien que se encuentra en la misma situación en la que estabas vos?
Que se formen, que tengan paciencia, y que cuando lo sientan, se la jueguen. Yo tardé nueve años en dejar la oficina, y no me arrepiento. También es importante que sepan que no hay que idealizar tanto el otro lado. Trabajar de lo que te gusta requiere que trabajes el doble, tu horario nunca termina a las 6 de la tarde, es muy difícil que puedas tomarte vacaciones reales, te perdés muchas cosas por vivir al revés.
No cambio por nada hacer lo que hago, pero me llevó tiempo empezar a disfrutarlo, porque la idealización era muy fuerte y la realidad siempre es otra. No hay que dejar de disfrutar las cosas buenas del presente. Sea en una oficina o en un escenario. Creo que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Mientras tanto, hay que estar en movimiento. Ese es mi consejo, estar en movimiento.

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