Ofrecer La MaNo, un gesto cautivador que perdura

Martes 27 de noviembre de 2018 | 05:00hs.
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

La mano es sinónimo de solidaridad, de acompañamiento, de creación. Dar una mano, tomarse de la mano, son gestos que unen, y en ese sentido un grupo de jóvenes misioneros agrupó bajo este símbolo sus más preciados productos artesanales con una actitud que también los define. ‘La MaNo’ cobra mayor énfasis cuando descubrimos que dentro de ella están las iniciales de los apellidos de sus creadores: Junior Lasta, Fernando Mazzur y Edson Nonenmacher.
Con fecha de origen en mayo de este año, los chicos irrumpieron la escena de las ferias con un discurso dinámico, proactivo y hasta marketinero. “Nos propusimos romper ese paradigma del productor sentado tras una silla, esperando al cliente”, reconoce Mazzur.
De esta manera, se sienten cómodos interactuando constantemente con el público, apelan a degustaciones, combos y hasta tienen estudiados los mejores maridajes de sus productos: qué sabores combinan mejor entre sí.
Así, en la última Fiesta Nacional de la Yerba Mate causaron tal revuelo y sensación que después de varias llamadas de atención de los organizadores por su bullicio, finalmente lograron alzarse con el Primer Premio de los stands, al Mejor Sabor.
Además, en la dinámica del grupo apuestan a que siempre haya uno que levante el ánimo, teniendo en cuenta que todos trabajan de manera independiente más allá de este proyecto y que las jornadas de ferias, a las que generalmente asisten invitados por Agricultura Familiar, suelen ser largas.
“Nuestro objetivo es complementarnos. Empezamos como proyecto comercial y hoy somos amigos”, explicó Mazzur. “Cada uno tiene sus problemas, sus familias, pero siempre cubrimos el evento con la mejor onda”, agregó.
Los tres emprendedores tenían sus marcas por separado: Junior con sus embutidos (Familia Lasta), Fernando con las cervezas artesanales (Mbareté) y Edson con los pickles (Gostoso); el haber combinado fuerzas y sabores les trajo satisfacciones magnificadas.
“La persona viene por un producto pero conoce otro y el flujo es distinto. Cada uno vende lo del otro como si fuera suyo, porque sabemos cómo lo hacemos y qué está bueno”, argumentaron.
“En la Fiesta de la Yerba se armó como una especie de comedor alrededor nuestro, la gente buscaba banquitos y se instalaba. Hasta un productor nos regaló maderitas para las picadas,” recordó el trío.
Junior vive en Panambí, donde está la carnicería de su familia, Fernando en Jardín América y Edson en Capioví. Los dos últimos son docentes en Línea Cuchilla y EFA respectivamente. A pesar de no cruzarse cotidianamente, siguen creciendo “gracias a la paciencia”, entienden, y proyectan tener su propia sala de elaboración con venta en origen. Sumaron quesos de un productor de Oberá, a pedido de los comensales, ofrecen servicios completos de picada, pernil, cervezas para fiestas y una vez logrado el local propio (previsto para el arranque de 2019), planifican talleres abiertos al público.
“Vamos a ponerle cada vez más onda”, definió con contundencia Mazzur. “Pensábamos hacer un evento por mes y nos sobrepasó.Este finde estamos en la Cascada de Posadas y en diciembre en el Feriazo, que como se hace en tres lugares en simultáneo y somos tres, queremos estar en los tres”, sostuvieron con la energía que los caracteriza.
Presentes ya en las redes sociales como La Mano de lo artesanal, descubren la satisfacción no sólo en la experiencia de trabajar con otros productores codo a codo, sino en la relación, el intercambio que se genera con cada persona que los rodea. Aunque la tarea es ardua y el negocio no siempre cumple con las expectativas, el espíritu fraternal, desenvuelto, atrevido de La MaNo contagia cada vez más, al tiempo que hace descubrir sabores de calidad y calidez.

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