Pasaron trece años desde el crimen hasta la realización del juicio oral

Domingo 22 de septiembre de 2019
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

El brutal homicidio de la estudiante Silvia Andrea González (15) constituye un paradigma de la lentitud judicial en la provincia de Misiones. Pasaron más de trece años hasta arribar al juicio, y se sabe: a medida que pasa el tiempo, la verdad se aleja.
“No me acuerdo porque pasaron muchos años”, fue una frase recurrente expresada por los testigos que declararon en el debate oral.
El cadáver de la joven fue hallado el 18 de octubre del 2001, una semana después de su desaparición, en un camino vecinal situado a unos seis kilómetros del casco urbano de Campo Viera.
Estaba desnuda, tenía los pies atados con su bombacha y una bolsa plástica en la cabeza.
Si bien presentaba signos de haber sido violada, esto nunca se comprobó debido a que el cuerpo se encontraba en avanzado estado de descomposición y ningún examen pudo constatar el abuso.
A los dos años, en diciembre del 2003, se realizó el primer juicio contra Marciano Benítez y Fabiana Cantero, pero en el segundo día de debate, el testimonio de Norma Beatriz Ríos complicó a Hugo Dante ‘Willy’ Ríos, hijo del intendente de Campo Viera, Juan Carlos Ríos, y a varios policías.
Tuvieron que pasar once años para volver a reprogramar el juicio. Por el tiempo transcurrido desde el hecho, una decena de testigos citados en el expediente no fueron hallados o fallecieron.
Tras casi 40 horas de presentación de pruebas, recursos y declaraciones de las partes, el 5 de diciembre del 2014 el Tribunal Penal Uno de Oberá condenó a Benítez a prisión perpetua por los delitos de privación ilegítima de la libertad, abuso sexual calificado y homicidio calificado.
Ríos recibió una pena de 18 años por abuso sexual calificado y privación ilegítima de la libertad. Mientras, Cantero fue condenada a tres años como partícipe necesaria en la privación ilegítima de la libertad, pena que se dio por cumplida con los ocho años que había purgado por la misma causa.

Ríos absuelto
Pero la sentencia estuvo lejos de ser la conclusión del caso, puesto que el 23 de diciembre del 2014 el hijo del intendente de Campo Viera fue beneficiado con la excarcelación extraordinaria. Es decir que apenas pasó 18 días tras las rejas.
En tanto, el 21 de agosto del corriente año el Superior Tribunal de Justicia (STJ) absolvió a Ríos de los delitos de privación ilegítima de la libertad y abuso sexual calificado, y revocó la sentencia oportunamente dictada por el Tribunal Penal. De esta forma quedó libre de toda culpa.
Con relación Marciano Benítez, el único de los condenados que cumple prisión efectiva, el STJ revocó la calificación de abuso sexual calificado, al tiempo que ratificó la acusación de privación ilegítima de la libertad y homicidio calificado.
En consecuencia, el órgano judicial confirmó la sentencia a prisión perpetua dictada el 5 diciembre 2014.
Según la resolución, por el estado del cadáver no fue posible acreditar el abuso sexual, aunque todos los indicios indicaban que la víctima fue violada. Pero descartado el abuso cuesta encontrar un móvil, lo que siembra más interrogantes sobre la decisión del STJ.

El juicio
En su alegato, la fiscal Estela Salguero había solicitado prisión perpetua para Benítez, Ríos y Cantero. Asimismo, solicitó una multa económica de 12.500 pesos, inhabilitación especial y tres años de prisión en suspenso para el ex comisario Miguel Ángel Silvera y el oficial ayudante Cristian Orlando Morel por considerarlos penalmente responsables de los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado.
Finalmente, Silvera y Morel fueron absueltos por el beneficio de la duda. El mismo veredicto alcanzó a Ramón Alejo Zaya y a Jesús Rubén González.
El Tribunal estuvo presidido por el juez José Pablo Rivero, secundado por sus pares Graciela Ivonne Heppner y Demetrio Cuenca. El juicio demandó trece jornadas y declararon 29 testigos.

Relato clave
El día de su desaparición, Silvia Andrea González concurrió al colegio y después fue hasta una radio para anotarse en el concurso “La chica más linda de Campo Viera”, como se promocionó el evento. La vieron salir de la FM, pero nunca más regresó a su casa.
Según el expediente, la testigo Norma Beatriz Ríos declaró que el 11 de octubre del 2001 vio a la víctima ingresar al bar de Natividad Rivero junto a Fabiana Cantero, su hermana y Ríos. Más tarde salieron todos, salvo Silvia Andrea; y por la noche arribaron Marciano Benítez y Ríos, quienes subieron a la chica al coche que manejaba el primero.
Según la testigo, Silvia Andrea se encontraba en mal estado, como drogada. Más tarde, la dueña de bar se retiró del lugar en un remís.
Al momento del hecho, Benítez residía en la casa de Luciano Pérez, un anciano a quien cuidaba. Al respecto, una joven que realizaba tareas de limpieza en el lugar declaró que “un día escuchaba unos gemidos que venían de la pieza de Benítez, pero la puerta estaba con llave. Pensé que por ahí era el viejito (Pérez), pero fui a mirar y estaba dormido. Cuando volvió Benítez, le comenté y me dijo que había sido el viejito, nomás”.
Pero aportó un dato más contundente, ya que días más tarde sintió “un olor a podrido” que salía de la habitación del acusado. La chica le preguntó si quería que limpie el cuarto, pero Benítez le dijo que él mismo se encargaría. También aseguró que en el tacho de basura del baño encontró un trapo con sangre.

Testigos desaparecidos
Por su parte, una vecina testifico que su hijo menor le contó que “en la casa de Marciano había una chica que gritaba pidiendo auxilio”, pero la mujer no quiso meterse y retó a su hijo, reconoció más tarde.
Otra testigo comentó que una noche vio a Benítez junto a otros sujetos alumbrando algo en el auto, y comentaron que “si la Policía se entera, decimos que matamos una vaca. Y se rieron”. Luego se hallaron manchas de sangre en el baúl del mismo coche, lo que Benítez justificó diciendo que serían de “una vez que lastimó el viejito”.
El viernes 12, al otro día de la desaparición de Silvia Andrea, Soledad Morel llegó hasta la casa del acusado para pedir un vaso de agua y escuchó unos gritos pidiendo auxilio. Fue a mirar por la ventana y vio a una chica. En eso Benítez le preguntó si vio algo y la amenazó: “Porque si no te va a pasar lo mismo y perdete de acá”.
Según la instrucción, una mujer conocida como Teresiña también acudió a la Policía para contar que escuchó a una chica gritando en la misma propiedad, pero no le dieron entidad. La citada, como otros testigos, misteriosamente desapareció del pueblo.

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