“Pedimos a la gente que siga rezando para que Abigail se recupere pronto”

Domingo 26 de mayo de 2019 | 06:30hs.
Abigail tiene 6 años y desde hace 16 meses estaba en lista de espera.
Esteban Bueseck

Por Esteban Bueseck interior@elterritorio.com.ar

Abigail Irrazábal Cabrera, la niña misionera que fue trasplantada en la noche del viernes, sigue internada en cuidados intensivos del Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires. La pequeña de 6 años estaba en lista de espera desde enero de 2018 aguardando por corazón para poder seguir viviendo con la mejor calidad de vida posible. En ese marco, los médicos del centro de salud porteño le informaron a la familia de la niña que las primeras 72 horas luego de la intervención quirúrgica, que demandó casi diez horas de trabajo, son vitales para evaluar como impacta en el organismo de la niña el órgano que recibió de un donante cadavérico.
Hasta ayer Abigail estaba sobrellevando bien la parte más complicada luego de la cirugía. Luego de dialogar con el cardiocirujano Jorge Makarovski, Nilda Cabrera -madre de la pequeña- señaló a El Territorio: “El médico que participó de la operación nos dijo que fue buena, el postoperatorio va bien y no hubo sangrado posterior, que era lo que más se temía”.
Por otra parte, la madre de la niña detalló los pasos a seguir en la recuperación de Abby, como la llaman sus afectos. “Ahora van a tratar de extubarla, de sacarle el oxígeno e ir retirándole de a poco las drogas para ver su reacción”, dijo. 
Ese paso que también es primordial para ver su reacción podría producirse hoy.
“Las palabras del médico hicieron ver, como él mismo lo dijo, luz y esperanza, eso lo es todo”, plasmó Nilda.
Y añadió: “Abigail está superando todo y eso es lo más importante, paso a paso, de ayer a hoy va todo muy bien (...) pero se esperan noticias de Abby a cada momento”. Y agradeció los mensajes de apoyo recibidos. 
“La noticia nos tomó por sorpresa; si bien vinimos a Buenos Aires esperando esto, fue tanto el tiempo que uno se acostumbra a esperar. Así que cuando nos llamaron del hospital porque apareció el órgano, fue toda una revolución. Abby no entendía mucho lo que pasaba y cuando le explicamos, se puso feliz”, recordó. “Aunque antes de entrar a cirugía, cuando entendió bien lo que iba a pasar, empezó a llorar”, añadió.
La madre de la niña no paró de agradecer las muestras de apoyo y afecto recibidas por todos los misioneros. “Para la gente no tenemos palabras de agradecimiento. Y le pedimos que sigan rezando para que Abigail pueda mejorar y se recupere pronto. No importa la fe o la religión de cada uno, todos los buenos deseos y buena energía van a ayudar para que ella esté mejor”, expresó Nilda.
La familia de Abigail, que por lo complejo de su cuadro y recomendación médica decidió trasladarse a la Capital Federal para poder brindarle el mejor tratamiento a su hija, se enteró ese mismo viernes de madrugada de la existencia de un donante para la pequeña que en julio próximo cumplirá 7 años.
“Fue todo muy rápido. Nos llamaron y vinimos a las 6 de la mañana, le hicieron unos estudios y ya fue a cirugía”, señaló Ramiro el padre de la niña desde la ciudad de Buenos Aires.
“No tuvimos mucho tiempo de contarle y explicarle sobre la operación porque una vez que le hicieron los estudios ya fue al quirófano. Entró a cirugía a las 12 del mediodía” y el procedimiento se prolongó hasta las 21 de ese mismo viernes.
Abby tiene 6 años y desde enero de 2018 integraba la lista nacional de pacientes que necesitan un órgano para seguir viviendo. 
Desde su nacimiento, la nena posadeña fue sometida a controles regulares y hasta fue intervenida quirúrgicamente en tres oportunidades para corregir una enfermedad congénita que tiene desde que estaba en el vientre materno, por lo que nació con un único ventrículo.
La posibilidad del trasplante surgió en noviembre de 2016, tras uno de los controles de rutina en Buenos Aires. Y desde principios de 2018 la niña junto a su familia están en la Capital Federal esperando la aparición de un donante, que según había contado su madre Nilda, “necesita ciertas condiciones especiales”.
“Ella acá está haciendo una vida lo más normal posible, va a la escuela, va a jugar, como una niña cualquiera”, dijo la familia a este medio. 
“Nosotros cambiamos por completo nuestra forma y lugar de vida. Vinimos a Buenos Aires, cambiamos de trabajo, de casa, todo… Ahora lo más importante es que ella esté bien y, quizás, en un futuro, podamos volver a Misiones”, sostuvo Nilda.

Un corazón para sanar
A los cuatro meses de gestación Nilda fue a uno de los tantos controles que deben hacerse las embarazadas antes del parto. Fue allí que el ecógrafo que la atendió le dijo que había ciertas partes del corazón de la beba que las debía ver un especialista. 
Allí supo que algo no iba bien y empezó a atenderse con el cardiólogo infantil Lisandro Benmaor, quien le comunicó lo severo del caso y le sugirió ir a la ciudad de Buenos Aires por lo complejo del cuadro médico.
Abigail nació el 7 de julio de 2012 en el Hospital Italiano y a los seis días fue intervenida por primera vez. Ahora la niña volvió una vez más al quirófano con la esperanza de poder empezar a hacer una vida lo más normal posible, debido al órgano que el viernes otra familia altruista decidió donarle. 
Por el momento la pequeña está completamente sedada y sus padres pueden visitarla de a uno una vez al día, mientras esperan que estas horas clave pueda sobrellevarlas de la mejor manera para poder volver a verla jugando y riendo. 

En Misiones, 128 personas esperan un órgano

Según datos difundidos por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), hasta ayer había en el país 7.469 personas necesitan un trasplante para salvar su vida. De este total, 128 están en Misiones, los que se distribuyen de la siguiente manera: 106 aguardan un trasplante renal, tres precisan un trasplante renopancreático, 15 un trasplante hepático y otros cuatro un trasplante pulmonar. También se informó que en lo que va del 2019 hubo diez trasplantes de órganos con donante cadavérico, efectuados a los residentes en la provincia. Y ocho donantes reales a quienes se le extrajo al menos un órgano con finalidad de trasplante.
Sobre cómo es el proceso para concretar una donación, desde el organismo sostienen que depende de las características del fallecimiento. Llegado el momento, los médicos determinan cuales son los órganos o tejidos aptos para trasplante. Para poder donar órganos, la persona debe morir en la terapia intensiva de un hospital. Sólo así puede mantenerse el cuerpo artificialmente desde el momento del fallecimiento hasta que se produce la extracción de los órganos. En el caso de los tejidos, no es necesario que la muerte se produzca en una terapia intensiva.
Los órganos se extraen mediante un procedimiento quirúrgico que no altera el aspecto externo del cuerpo. La distribución de los órganos se realiza en base a una lista de espera única en todo el país para cada tipo de órgano, controlada y fiscalizada por el Incucai. La asignación de órganos y tejidos se hace exclusivamente en base a criterios médicos: la urgencia según la gravedad del paciente, la compatibilidad entre donante y receptor, la oportunidad del trasplante, el tiempo en lista de espera y demás criterios médicos.
Desde 2018, una norma sancionada por el Congreso denominada Ley Justina, produjo un avance histórico. El cambio que se introdujo implica que los familiares de la persona fallecida ya no son los encargados de autorizar la donación. Además, la norma establece que se podrá realizar la ablación a toda persona mayor de 18 años que no haya dejado una constancia expresa de su oposición a la donación.

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