Peregrinación a Itatí: Pedaleando en nombre de la fe

Sábado 7 de diciembre de 2019 | 01:00hs.
En la madrugada de ayer, al igual que todos los años, cientos de peregrinos renovaron su fe en María de Itatí y partieron en bicicleta rumbo a la Basílica de la ciudad correntina homónima. Algunos pidiendo algún favor especial como trabajo, salud, paz y unión familiar. Otros tantos agradeciendo esos favores que les fueron concedidos por la intercesión de la Virgen. Y los demás acompañando al malón de ciclistas hermanados simplemente en la fe que los une a María.

“En la ruta, durante el camino nos sentimos como una gran familia porque nos identificamos y compartimos esfuerzo y sacrificio”, destacó Cristian Pauluk, uno de los tantos fieles, que junto a su familia, pedalea con el malón.

La primera parada del grupo fue en el arco de Posadas- Corrientes, hasta allí fueron escoltados por la policía de Misiones y, una vez pisado suelo correntino, la caravana es acompañada por la Policía de esa provincia.

Los ciclistas pararon varias veces a descansar e hidratarse. El detenimiento en Villa Olivari fue otro de los importantes parates para los peregrinos que, bajo un sol radiante y un agobiante calor, pedalearon el día entero hasta las 18.30, hora en la que arribaron a Itá Ibaté.

En esa ciudad permanecieron hasta la madrugada de hoy, a unos 100 kilómetros de la localidad de Itatí, para pasar la noche y tomar nuevamente el impulso necesario para llegar al destino. Por la mañana, antes de emprender viaje, una de las agrupaciones peregrinas repartiría, al igual que todos los años tradicionalmente, el desayuno para todos los ciclistas peregrinos.

Es que la solidaridad, la unión y el compañerismo son los estandartes de la procesión.
“A veces uno siente que ya no puede seguir, el calor te juega en contra y las piernas sienten cansancio. Pero pasa alguien a tu lado y te regala un caramelo o una palabra de aliento y te da esa fuerza necesaria para seguir el camino”, contó Marianella Marchak, que este año cumple su 12° viaje a Itatí en bicicleta, en diálogo con El Territorio.

La joven pedalea junto a su padre Pepe, sus tíos Daniel y Miryam, sus primos Erik, Mariana, Betiana y Sofía, y Eliana y Héctor, amigos de la familia. Pero además de los mencionados, Marianella también lleva consigo a Juan Manuel, amigo de toda su vida que falleció este año, Guadalupe, la mujer bombero que sufrió hace poco tiempo un accidente tras caer del coche autobomba, e incluso el apodo de un sobrino que viene en camino. Todos esos nombres pegados en su bicicleta, pegados como calcomanías.

“Ellos son mi pedido de este año, también vienen conmigo”, dijo, al mismo tiempo que aseguró que los pedidos o agradecimientos son, en parte, una excusa para viajar. Porque en realidad: “Una vez que participás de la peregrinación, no querés volver a bajarte de la bici”.

Al testimonio de ella, se suma el de Soledad Rojas, quien acompaña como autoguía a su grupo que partió de Apóstoles. “Este año, solamente viajamos para agradecer y contagiar a otros a que vivan en la fe”, señaló en diálogo con Radioactiva.

El malón colabora a su vez todos los años con Cotolengo, una organización que alberga a personas con discapacidad y se encuentra cercano a la Basílica de Itatí. “Siempre colaboramos con pañales, elementos de higiene y todo lo que respecta a abastecer las necesidades básicas de quienes viven ahí. Y este año conseguimos luminaria para el Cotolengo, así que vamos a colaborar con eso”, señaló Rojas quien se mostró emocionada por trabajar en espíritu solidario con sus compañeros de organización.

Pero ese no es el único motivo por el que viaja junto a su familia a Itatí, ya que “otro de los motivos por los que viajamos es porque queremos contraer matrimonio en la Basílica”, señaló.

“En las condiciones que estemos, con la ropa de ciclistas y la remera que caracteriza a la agrupación con la que viajamos. Así queremos casarnos”, agregó emocionada.

A ellos, se suman otros cientos de fieles que, hermanados en la fe, pedalean rumbo a la Basílica. El arribo de los peregrinos será esta tarde y se irán sumando a los miles de fieles que año tras año veneran a María de Itatí.

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