Peregrinos dejaron en Loreto plegarias por salud y estabilidad

Lunes 18 de noviembre de 2019 | 07:00hs.
Victoria Bergunker

Por Victoria Bergunkerinterior@elterritorio.com.ar

Yanina Lezcano (32) es una peregrina incansable. Con la mirada llena de esperanza, sostiene en sus manos una pequeña estatua de la Virgen de Loreto construida por su hermano, también un fiel seguidor.

Es que su familia tiene un legado religioso, que lejos de ser un mandato, para ellos significa reafirmar su identidad. Este año el motivo de la visita es un pedido: la salud de su papá. Por eso caminaron durante horas desde Santo Pipó para llegar al santuario, donde concretaron el anhelo.

“Mi papá fue el primero del pueblo que caminó hasta acá, él es devoto de la virgen de Loreto hace más de 30 años. Empezó a venir porque yo me tenía que operar del corazón a los 10 años, entonces hizo una promesa que si salía todo bien iba a venir”, recordó en diálogo con El Territorio. En aquel entonces la pequeña se curó.
“Así que vino con un compañero, trotando todo el camino hasta llegar a la virgen. Desde ahí venimos todos los años con mis hermanos. Esta vez venimos a pedir por su salud, tiene cáncer en la ingle, entonces venimos a pedir para que salga todo bien y que nos dé la gracia de la sanación”, expresó con lágrimas en los ojos.
Ahora la historia se invirtió y es Yanina quien decidió hacer el sacrificio de peregrinar con la motivación de que así podrá devolverle a su padre lo que alguna vez él hizo por ella.

Pero su caso no es el único, son muchos los que llegan hasta el Centro de Espiritualidad y Santuario de Nuestra Señora de Loreto, ubicado en la localidad homónima para pedir por la salud de algún familiar enfermo. El lugar dista a unos 57 kilómetros de Posadas.
Hugo Pedrozo (56), por su parte, afirmó que ya perdió la cuenta de los años que lleva, en su caso pedaleando hasta la virgen, porque confesó que sin pensarlo, “simplemente llega la fecha y vengo, siempre en bicicleta”.

Con un dejo de tristeza pero también de ilusión, Hugo comentó: “Vengo a agradecer por la salud, el trabajo, la familia y hoy más que nada porque mi hermano mayor está con problemas de columna y no puede venir. Yo lo seguí a él en esto, soy el menor de los hermanos y por eso fortalezco esta costumbre”.

“En la familia estamos pasando un mal momento de salud pero nos fortalecemos a través de la peregrinación. Tengo otro hermano que tuvo un accidente y mis dos hermanas tienen esa maldita enfermedad que es el cáncer, pero eso me da más fuerza para venir. Agradezco porque tengo una gran familia y pido por ellos”, agregó.
También están los casos de aquellas personas que peregrinan por tradición y otros tantos que lo hacen por primera vez, experiencia que vivió ayer Patricia Ifrán (45). “Es la primera vez que asisto al santuario de Loreto, aunque hace muchos años tenía la intención. No peregriné pero tengo la fe muy profunda. Siempre agradezco por la familia, el trabajo, y pido por nuestro país para que se solucione un poco la situación, podamos levantar la cabeza y mejorar para el próximo año”.
Asimismo, Miguel Camargo, de Posadas, llegó pedaleando por primera vez y dijo que “pido por el bien de Argentina, estamos en un momento crítico”.

Loreto de fiesta

Cada noviembre, cientos de fieles peregrinos en Misiones se preparan para partir a Loreto. Caminando, en bicicletas, en colectivos comunales o en autos particulares, los católicos se congregan a saludar a la Patrona de las Misiones y protectora de las familias. María de Loreto llegó a la tierra colorada de la mano de los jesuitas, quienes fundaron las reducciones a partir del 1500.

En esta oportunidad, la celebración en homenaje a la virgen comenzó el sábado con la peregrinación de sus devotos, mientras que la misa central sucedió ayer a las 9 en el Santuario Diocesano, presidida por el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez. El lema de la bicicleteada y caminata fue ‘María de Loreto, refugio del peregrino’ y de esta manera se cumplieron 18 años de peregrinación con una multitud de feligreses. Según estimaciones de los organizadores hubo unas 7 mil personas, cifra que supera ampliamente a lo registrado el año pasado.

En su homilía, Martínez destacó la labor de los Santos Mártires y su legado, a quienes tomó de ejemplo en relación a la actitud que debe tener el cristiano frente a las adversidades. “La tarea evangelizadora es la tarea de la caridad, pero hay muchos que se enojan con esto, nuestra época no es fácil. Siempre fue difícil, pero hoy también hay persecuciones, hay mucha violencia y mucho odio”.

Y siguió: “Muchas veces se habla de derechos y para reclamarlos se rompe todo, se daña a los demás, se ensucia con violencia y agresión, pero nosotros no tenemos que responder a la violencia y al odio. Nuestra respuesta nunca tendrá que ser violencia contra la violencia de los que nos odian, la violencia de las ideologías. Las ideologías son violentas porque buscan imponerse, son dictaduras”.

Además destacó su posición respecto del derecho a la vida, “en todas sus etapas, a los niños por nacer y a los necesitados, el derecho a la alimentación, a que no estén desnutridos y tengan una vida digna”.

Luego se refirió a la Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el Papa Francisco, cuya tercera edición se celebró ayer en todas las iglesias católicas: “Tendremos que responder multiplicando nuestro amor por todos, siendo testigos del amor hacia los más pobres y necesitados. Nuestra respuesta tendrá que aumentar la misericordia, ir a las periferias geográficas y existenciales”.

En la misa además se dio lectura a la designación del Año Mariano Misionero, período que va desde noviembre de este año hasta el mismo mes de 2020.

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