Punto final para un posadeño que fue a robar a Buenos Aires

Lunes 24 de junio de 2019
El último robo que cometió fue en esta esquina de la Villa 31.
El posadeño Julio Exequiel Pérez (23) y su cómplice, el paraguayo Richard Daniel Villalba Acosta (19), oriundo de la ciudad de Encarnación, fueron condenados en Buenos Aires como coautores del delito de robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa en concurso real con portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal.
El primero deberá pasar cuatro años y nueve meses en prisión, en función de que los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 27 de Capital Federal decidieron unificar el delito por el cual fue condenado con otra pena de un año en suspenso que recibió el 19 de diciembre del año pasado por un delito similar. 
En cuanto al extranjero, el fallo fue de tres años y nueve meses de prisión de cumplimiento efectivo en la Unidad 24 del Servicio Penitenciario Federal.

De Misiones a la Villa 31
La historia de ambos tiene condimentos similares puesto que compartiendo cercanía geográfica en esta zona del país, ambos decidieron radicarse en la Villa 31 de Buenos Aires, no hace muchos años. 
Estuvieron en la lupa de los investigadores policiales misioneros por algunos robos en la modalidad de arrebato y motochorros, pero nunca fueron detenidos hasta que finalmente los detuvieron en flagrancia en la capital del país, donde no tenían trabajo fijo y hasta llegaron a dormir en la calle.
De acuerdo al expediente iniciado por el último atraco, se apoderaron ilegítimamente, mediante violencia y la utilización de un revólver calibre 32 largo sin marca visible pero con la inscripción industria argentina, de elementos de valor y dinero en efectivo pertenecientes a Javier Wilder Álvarez Orellano.
Fue cometido el sábado 29 de septiembre del año pasado, a las 6.30 aproximadamente, cuando sorprendieron al damnificado en plena vía pública, más precisamente en las inmediaciones de la manzana 10 de la Villa 31 cercana a la Terminal de Ómnibus de Retiro. Le manifestaron frases intimidantes tales como: “Dame todo lo que tenés”, mientras lo amedrentaban con el arma de fuego cargada con municiones en su interior y que, de acuerdo a las pericias, estaba apta para el disparo.
Luego de ello obligaron a la víctima a ponerse contra la pared y le sustrajeron un teléfono celular marca Samsung modelo Galaxy S7, un par de auriculares blancos marca Samsung, una billetera marrón con el documento de identidad del damnificado, la suma de noventa pesos en efectivo, una licencia de conducir y documentación variada.
Después de despojarle de sus pertenencias, Pérez y Villalba Acosta se alejaron corriendo del lugar y la víctima le comentó lo sucedido al personal policial apostado en las inmediaciones, que procedió a la detención de ambos imputados a pocos metros de donde se encontraban, oportunidad en la que se secuestró en poder del posadeño el arma utilizada como así también el dinero y las pertenencias sustraídas.
Poco más de seis meses estuvieron sin condena y cuando la causa se elevó a la instancia de debate, ante el cúmulo de pruebas, ambos acusados decidieron admitir su culpabilidad en un juicio abreviado en el que tuvieron la asistencia de la defensora oficial coadyuvante Luciana de Oliveira Mendes, quien acordó condena junto al fiscal auxiliar Diego Rodríguez Montero.

El robo anterior
El posadeño Exequiel Pérez debía llevar una vida alejada de los delitos en función de una condena de un año de prisión en suspenso que recibió por el robo a una mujer, pero no lo hizo y por eso, mediante la unificación de penas, deberá cumplir más tiempo en prisión.
De acuerdo al expediente, el robo anterior fue cometido en la misma zona en la que vivían, en la Villa 31. La damnificada declaró ante los magistrados que el sujeto, a quien no conocía, la sorprendió en la calle cuando caminaba rumbo a su trabajo y se prendió de su cartera, lo que ella sujetó con fuerza. 
Mientras tironeaba para evitar que Pérez se llevara sus pertenencias, éste tomó el celular del interior y se dio a la fuga hacia el mencionado complejo habitacional de emergencia, por lo que avisó de inmediato a los policías que estaban en las inmediaciones.
Esa secuencia fue avalada por los dichos del oficial que detuvo al delincuente, quien observó tal circunstancia y alertó por frecuencia interna a sus colegas, brindando la descripción del hombre, siendo inmediatamente detenido por los que salieron en su búsqueda. 
Como no tenía antecedentes condenatorios en ese momento la pena que recibió fue en suspenso, pero apenas tres meses duró alejado del delito por lo que las autoridades judiciales ahora decidieron cortar sus andanzas manteniéndolo en prisión junto a su cómplice paraguayo. 

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