Revelan que la Vía Láctea chocará con la galaxia Andrómeda y logran determinar la fecha

Domingo 10 de febrero de 2019 | 14:30hs.
Un satélite dio a conocer el curso y la velocidad en la que avanzan las dos galaxias.
Con los nuevos datos obtenidos por el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA) un grupo de científicos logró determinar el momento del choque entre las galaxias Andrómeda y Vía Láctea, donde está el Sistema Solar. Sucederá después de lo esperado.

Según las nuevas mediciones, la colisión entre las órbitas estelares de Andrómeda y Triangulum, también conocidas como M31 y M33, será en 4.500 millones de años, 600 millones después de lo que anteriores estudios habían determinado.

Un estudio liderado por Roeland van der Mare, del Space Telescope Science Institute, midió cómo M31 (Andrómeda) y su vecina M33 (Triángulo) giran en el cielo. Los astrónomos solían ver esas galaxias como mundos agrupados que posiblemente no podrían ser “islas” separadas, pero ahora descubrieron lo contrario.

En un comunicado, ESA sostuvo: "Han sido precisos 100 años y Gaia para medir finalmente la tasa de rotación verdadera y minúscula de nuestro vecino galáctico grande más cercano, el M31. Esto nos ayudará a entender más sobre la naturaleza de las galaxias".

Al combinar las observaciones existentes con la nueva publicación de datos de Gaia, los investigadores determinaron cómo Andrómeda y Triángulo se mueven por el cielo, y calcularon la trayectoria orbital de cada galaxia hacia atrás y hacia adelante en el tiempo durante miles de millones de años.

En función de estos resultados, aunque la Vía Láctea y Andrómeda todavía están destinadas a chocar y fusionarse, es probable que tanto el momento como la capacidad destructiva de la interacción sean diferentes de lo esperado.

Como el movimiento de Andrómeda difiere un poco de las estimaciones anteriores, es probable que la galaxia dé más bien un golpe brusco a la Vía Láctea que una colisión frontal. Esto ocurrirá no en 3.900 millones de años, sino en 4.500 millones, unos 600 millones de años más tarde de lo previsto.

Timo Prusti, científico del Proyecto Gaia de la ESA, resaltó la importancia del estudio. "Este hallazgo es crucial para nuestra comprensión de cómo las galaxias evolucionan e interactúan", dijo.

"Vemos características inusuales tanto en M31 como en M33, como arroyos torcidos y colas de gas y estrellas. Si las galaxias no se han unido antes, estas no pueden haber sido creadas por las fuerzas sentidas durante una fusión. Quizás se formaron a través de interacciones con otras galaxias, o mediante la dinámica de los gases dentro de las galaxias", señaló.

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