Se quemó su casa, perdió todo en el incendio y necesita ayuda

Miércoles 19 de junio de 2019 | 00:05hs.
El fuego arrasó su casa, ubicada en avenida San Martín 4218, casi Chacabuco. | Foto: Marcelo Rodríguez
Victoria Bergunker

Por Victoria Bergunker interior@elterritorio.com.ar

El domingo fue una jornada de festejos por el Día del Padre para todos los vecinos del barrio San Ramón de Posadas, pero no lo fue para Héctor Rubén Yavorski (51). El hombre se encontraba en su día de descanso en la comodidad de su hogar cuando frente a sus ojos se desató un incendio que destruyó su casa y todo lo que allí había.
De un segundo para el otro, todo lo que construyó a lo largo de muchos años de trabajo comenzó a desmoronarse. Si bien no tiene certezas sobre lo sucedido, explicó que lo más seguro es que el fuego se haya originado por un cortocircuito en la heladera, donde comenzó foco ígneo.
En diálogo con El Territorio, explicó: “Como tenía la cocina cerca de la heladera y con dos garrafas, atiné a salir. Lastimosamente se me quedó una perrita adentro, murió asfixiada. Yo no la vi cuando salí, el tema de la garrafa me dio miedo y salí corriendo, el fuego ya estaba bastante alto”.
Sin embargo, a pesar de haber perdido todos los muebles del living comedor y los electrodomésticos, comentó que los bomberos actuaron con total rapidez, por lo que llegó a salvar los colchones y la ropa.
“Se salvaron las camas, el fuego no llegó a las dos piezas porque el techo era muy alto y los bomberos llegaron rápido, estuvieron de diez, demoraron no más de unos 10 minutos, pero si tardaban un poco más, se quemaba todo el resto de la casa”, reflexionó.
Por estos días, Héctor se está quedando en la casa de su hermano mientras personal municipal trabaja en su casa, en principio limpiando los escombros del siniestro. “Voy a esperar un tiempo a tranquilizarme un poco, pero voy a venir todos los días porque tengo mis clientes, por ahí la gente viene a verme. Tengo mi trabajo cerca, voy a venir a la mañana y a la tarde un rato”, sostuvo cuando este matutino le preguntó acerca de los próximos días.

Un hombre de trabajo
Héctor vivía solo con su perrita, a quien no logró salvar y quedó bajo una cama, por lo que murió por asfixia. Todo lo que tenía en su casa fue producto de su esfuerzo a lo largo de sus 51 años de vida.
El hombre se levanta todas las mañanas y se dirige al Mercado Concentrador, donde trabaja como guardia de seguridad. A la tarde, lejos de descansar, repara y confecciona pelotas deportivas, actividad que alguna vez comenzó como un hobbie, pero confesó que hoy “es una ayuda”.
Silvina Arrúa, una de las vecinas que no dudó en socorrerlo apenas se enteró de lo sucedido, comentó: “Todo el mundo lo quiere y lo conoce. Me acerqué para darle una mano porque él quedó shockeado, no se movía. Ahora vamos a juntarnos todos los vecinos para seguir ayudándole, él es muy querido y a cualquiera le puede pasar una desgracia”. 
“Gracias a Dios los bomberos vinieron a tiempo y no se propagó el fuego, pero se le quemó casi todo lo que tenía, una vida de 50 años”, concluyó la mujer.
Actualmente Héctor necesita muebles de living y comedor y electrodomésticos esenciales: cocina y heladera, además de todo lo que respecta a vajilla.
Los interesados en colaborar, pueden dirigirse a su domicilio ubicado en avenida San Martín 4218 casi Chacabuco, o bien comunicarse a su celular: 03765-15110801.

opinión
El Reparador de ilusiones
Por Marcelo Rodríguez

Por Marcelo Rodríguez interior@elterritorio.com.ar

Vaya a saber cómo fue y cuándo. Qué inspiración sobrevino ese día en que el hilo y la aguja se posaron en sus manos para que el sueño de gol de la numero cinco no quedase pinchado. Ese día se convirtió en Reparador de pelotas. Arreglador de ilusiones. Culpable de tantas tardes de endiabladas gambetas y santas atajadas. Creador de alegrías y sanador de tristezas, porque no debe existir pena mayor que la del balón pinchado. Ahora que el fuego voraz no perdonó nada, dejando sólo como una burla cruel el cartel de “arreglo de pelotas. Solamente de tarde”, ¿cómo recuperan tantos jóvenes y niños deportistas la ilusión de ver rodar a la querida y adorada redonda? Rubén, que vivía solo en la casa incendiada, no esta solo en el barrio. “Es un vecino muy querido”, dijo una de las tantas personas que se acercaron para acompañarlo en este dificil partido. Si bien la vivienda debe ser reconstruida desde la base, la base que él sembró, está. La solidaridad del barrio se hace cosecha rica en los gestos que supo sembrar en el partido de la vida. Rubén reparó ilusiones en las tardes, ahora espera con ilusión la reparación de su hogar.


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