Tiene un hijo adicto y escribió un libro para ayudar a otras familias

Jueves 8 de noviembre de 2018 | 06:00hs.
La historia de José Barrios, un vecino de Puerto Iguazú, bien podría asemejarse a la de otro de una favela brasileña o la más peligrosa villa de emergencia del conurbano bonaerense. El hijo de José comenzó a consumir drogas hace 25 años y se hizo adicto no a cualquier droga, sino al crack o pedra, la más peligrosa y adictiva del universo de estupefacientes. 

El crack es altamente tóxico y destruye familias en cuestión de semanas, dicen los especialistas. Su consumo no sólo daña al adicto sino que su entorno sufre de por vida los miedos a una recaída, la inseguridad, la preocupación y sobre todo la perdida de la confianza. 

Por ello, José, motivado y con ganas de ayudar a otros que están en la misma situación que él y su familia, escribió un libro junto a su hijos que se titula Crack, el caramelo del diablo.

Contó el hombre a El Territorio que lucha todos los días para mantener a su hijo alejado de las drogas a Rodrigo, de 40 años.

Músico de profesión, Rodrigo se esfuerza a diario para mantenerse apartado de las adicciones y hace un esfuerzo para no lastimar y desilusionar nuevamente a sus padres, que vivieron un calvario desde que en un recital en Brasil probó por primera vez cocaína y con el tiempo se volvió dependiente, para terminar con el consumo de crack en una favela de la vecina ciudad brasileña de Foz de Iguazú. 

“Rodrigo es un gran músico, tiene mucho talento, pero las drogas truncaron su camino. Hemos vivido muchas cosas, yo no conocía la droga, tuve que aprender. Lo más impactante fue entrar a una favela a rescatar a mi hijo. Ahí vi chicas tiradas, completamente drogadas e indefensas, fue muy duro para mí y para mi familia”, indicó José. 

“Cuando tu hijo cae en la droga, estás solo. No hay nadie más alrededor, hay mucha negación y sólo se sale adelante buscando refugio en Dios, no hay otra forma para soportar las lagrimas de una madre que no puede descansar pensando en qué está haciendo su hijo, si volverá o no a la casa”, sostuvo.

Cuando rescató a su hijo, Barrios buscó llevarlo a algún lugar donde desintoxicarlo: “Estaba desesperado, mi hijo estaba medicado y yo por teléfono buscando ayuda. Del otro lado una persona me dice ‘tenés que traerlo a una entrevista y analizaremos el caso’. Yo estaba a 1.700 kilómetros de la clínica Avril, tuve la bendición de que un gran amigo, Eduardo Arrabal, me ayudó. Cuando llegué, supe que nadie sabía cómo trabajar con adictos al crack, porque era algo nuevo”.
Rodrigo estuvo en el centro psiquiátrico Avril, de Buenos Aires, se desintoxicó y su padre lo acompañó todo el tratamiento. Participaba de las juntas médicas, ya que los profesionales por primera vez trataban con un adicto al crack. 

“Ahí aprendí mucho y supe que los profesionales no están capacitados para tratar un adicto a esta droga, sobre todo porque no hay en otros lugares. Es una droga que llegó y ahora se instaló en Iguazú”, expresó Barrios.

Sobre la recuperación, fue tajante: “Un adicto jamás sale de las drogas; se recupera y debe luchar todos los días para mantenerse recuperado y la familia sufre día a día con esa situación. Una vez que un hijo cae, la lucha es diaria, en mi casa hubo mucha violencia, peleas entre hermanos que nos veían sufrir y culpaban a su hermano, situación que lo dejaba más vulnerable al consumo, vivimos un infierno”.

Hoy José continúa esforzándose, escribió el libro para ayudar a otros padres y se encuentra trabajando en una segunda obra, que se llamará Heridas que no sanan. En ese nuevo volumen dará claves a los padres sobre el comportamiento de una persona que se inicia en el consumo. “No soy escritor y sé que mi libro tiene errores, pero quiero contar mi historia y ayudar a los demás. Muchas veces los padres nos buscan, van a casa y les regalamos el libro, que lo imprimimos nosotros y queremos digitalizarlo para que llegue a todas partes”, contó.

Además, prepara un proyecto para dar charlas de contención: “En un futuro no muy lejano creemos que podremos establecer un grupo de padres que juntos luchen en pos de los jóvenes, ayudando a superar el día a día de los adictos”.

Iguazú: 80% de los adictos tratados consume crack

La Dirección de Adiciones Municipal de Puerto Iguazú dio a conocer esta semana los resultados de las estadísticas llevadas adelante por su equipo multidisciplinario, estudio que arrojó un panorama muy preocupante. Actualmente, la entidad cuenta con 250 pacientes, de los cuales el 80% consume crack o pedra. Además, del informe también se desprende que muchos de ellos comenzaron a consumir a la temprana edad de 9 o 10 años e, incluso, antes de probar alcohol o cigarrillos.

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