Un tercer terremoto golpeó a islas de Indonesia en once días

Viernes 10 de agosto de 2018
La isla indonesia de Lombok sufrió ayer su tercer gran terremoto en poco más de una semana.
Un funcionario elevó a más de 300 los muertos en el potente sismo de magnitud 7 del pasado domingo. La fuerte réplica de ayer, que alcanzó una magnitud de 5,9 según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, provocó pánico, daños en edificios, deslaves y heridos. El epicentro del temblor se registró en el noroeste de la isla, según la agencia geológica indonesia apuntando que no tuvo potencial para causar un tsunami.
Videos mostraron escombros esparcidos por las calles y nubes de polvo que envolvían edificios.  En el norte de Lombok, los conductores salieron de sus autos en carreteras atascadas mientras una anciana parada en la parte trasera de una camioneta gritaba “Dios es grande”.
En la capital de la provincia, Mataram, hubo heridos por el último temblor y un hospital trasladó a sus pacientes al exterior.
La última sacudida generó más “trauma”, señaló el vocero de la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres, Sutopo Purwo Nugroho. El Ministerio de Seguridad de Indonesia confirmó que el terremoto del domingo causó 319 muertos. El anuncio se produjo luego de una reunión entre varias agencias para unificar el recuento de las víctimas mortales.
Varios departamentos publicaron cifras de muertos más elevadas que los 131 reportados el miércoles por la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres, que coordina las operaciones. Este organismo apuntó que no ha verificado todos estos datos, pero espera que el conteo aumente.
Los afligidos familiares sepultaban ayer a sus seres queridos mientras los médicos atendían a gente con extremidades perjudicadas que no habían sido tratadas desde el movimiento telúrico del fin de semana. La Cruz Roja adujo que centró sus esfuerzos en las aproximadamente 20.000 personas que todavía no han recibido ayuda alguna.
En la aldea de Kopang Daya, en uno de los distritos más afectados, en Lombok norte, una familia enterró a su hija de 13 años, que fue alcanzada por una pared que colapsó y pisoteada en la estampida provocada por el terremoto en su internado islámico.
Residentes y parientes rezaban en el exterior de una carpa donde yacía tendido el cuerpo de la joven, cubierto con una tela blanca. “Estaba rezando cuando sucedió el terremoto”, confirmó su tío, Tarna.     
“Estaba intentando salir, pero fue golpeada por una pared y se cayó. Los niños salieron corriendo del edificio presos del pánico y fue pisada por sus propios amigos”, finalizó. Miles de viviendas fueron dañadas o destruidas por el sismo del domingo y más de 150.000 personas quedaron sin hogar. 

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