Volvieron a convivir en cuarentena

Domingo 5 de julio de 2020
Ana, Juan y su hijo Martín convivieron durante los primeros días de cuarentena. | Foto: Natalia Guerrero
Victoria Bergunker

Por Victoria Bergunker interior@elterritorio.com.ar

Los niños y adolescentes, hijos de padres separados, históricamente quedaron en el medio de las disputas entre adultos, situación que en muchos casos se vio agravada sobre todo durante los primeros días de cuarentena, cuando todo era mucho más estricto.
Sin embargo, los protagonistas de esta historia -de quienes se protegerá su identidad con nombres ficticios- supieron darle un giro a la situación para volverla lo más amena posible y poniendo como prioridad el bienestar de Martín, su hijo en común de nueve años. 
Así, Ana y Juan tomaron una decisión poco común e incluso extraña para muchos, que fue volver a convivir luego de tres años de estar separados. La curiosidad del caso es el cruce de historias familiares que parece más el guión de una comedia que de la vida real.
Los padres de Juan habían viajado a vacacionar a Brasil y cuando todo comenzó a cerrarse, debieron adelantar su vuelo de regreso para el 21 de marzo, justo un día después de que el presidente Alberto Fernández decretara el aislamiento social preventivo y obligatorio.
Durante el lapso que estuvieron fuera del país, su ex nuera, Ana, con quien tienen hasta hoy una excelente relación, se ofreció a cuidarles la casa. Además del hijo que comparte con Juan, ella tiene otra niña de 12 años, por lo que se mudó con ambos chicos a la vivienda. Según contó a El Territorio, los primeros días estaba muy asustada y no quería que sus hijos salieran “ni a la esquina”, por lo que le solicitó a Juan que fuera a quedarse con ellos, y él accedió sin problemas.
Al tiempo, los padres de Juan, recién llegados del vecino país (que hoy es el segundo con más infectados en el mundo) cumplieron su período de aislamiento en la casa de Ana, en Itaembé Guazú. Es decir, la atípica familia intercambió casas.
“Como yo tenía que estar encerrada con los chicos, y la única salida de Juan era al trabajo, como somos muy apegados le dijimos que se quede con nosotros. Yo me encargaba de llevarles comida a mis ex suegros mientras estaban aislados. Nos separamos hace tres años, pero hoy somos como primos”, contó entre risas.
En este sentido, él agregó: “Todo se dio naturalmente, no fue algo que hablamos. Vivimos más de un mes juntos, desde que arrancó la cuarentena hasta fines de abril. Yo creo que lo fundamental para que se dé esto es porque tenemos buena relación, y ella tiene muy buena relación con mi familia. Entre nosotros tenemos un trato bastante familiar, más allá de ser ex pareja, que es algo que mucha gente no entiende”.

Tareas domésticas
Al ser consultados sobre cómo se organizaron con las tareas del hogar, ambos estuvieron de acuerdo en que cuando vivían juntos ya había un orden establecido de manera natural y así se replicó durante los días de aislamiento.
“Nosotros nos llevábamos muy bien en este sentido cuando convivimos, dividíamos bien las tareas, estaba implícito. A mí me gusta cocinar y a ella más el orden de la casa y ese tipo de cosas. Esa dinámica siguió en la cuarentena”, contó Juan. 
Además hizo hincapié en que todo se dio naturalmente, no fue algo pactado ni hablado previamente, sino que surgió y fluyó sin cuestionamientos porque estuvieron de acuerdo en que compartir la casa sería lo más apropiado. “Cada uno tenía su habitación y cada uno hacía su vida pero en la misma casa, así podíamos estar con nuestro hijo”, relató él.
En tanto, ella valoró que “Martín es muy apegado a su papá. Yo ni loca lo iba a sacar afuera. La verdad es que nosotros no padecimos la cuarentena, yo escucho a mis amigas separadas y con hijos y es terrible las cosas por las que tienen que pasar. Por suerte con el papá de mi otra hija también tengo muy buena relación, aunque no tan cercana como con Juan”. 
Pero las cosas por su nombre: ambos resaltaron un factor básico para que la convivencia en calidad de ex pudiera darse sin inconvenientes: ninguno está actualmente en pareja. “Ahí sería más difícil. Eso influyó mucho porque ninguno tiene un compromiso, sino creo que no se podría, no sé cómo nos íbamos a arreglar. El resumen de por qué hicimos la cuarentena juntos es eso, se dio de manera natural”, expresó Juan.
Y ella añadió: “Incluso nos fuimos de vacaciones juntos, hay muchas cosas que nadie entiende pero para nosotros es normal. Los domingos comemos todos juntos con mis ex suegros, religiosamente”.
Finalmente, cuando El Territorio le consultó a Martín -quien parecía estar ensimismado en su tablet- si le había parecido buena la experiencia, contestó con una tímida sonrisa que sí. 

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